Al Partido de la Revolución Democrática le preocupa la postura asumida por el gobierno de Estados Unidos en el sentido de elevar al máximo rango de prioridad las actividades del narcotráfico, que de acuerdo con el gobierno de Barack Obama se ha convertido en una amenaza potencial para los Estados Unidos, lo que coloca a nuestro país al mismo nivel que las naciones consideradas como terroristas, lo que sugiere el paso previo a una abierta intromisión en nuestro territorio que por ningún motivo podemos aceptar.

Con los reiterados pronunciamientos de diversos funcionarios estadunidenses, que insisten en equiparar a nuestro país con naciones como Irak y Afganistán, que en los años recientes han padecido la intervención de las tropas estadunideneses en sus territorios, el mensaje que se envía a los mexicanos es que el gobierno norteamericano busca un pretexto para una injerencia directa en México bajo la justificación de “salvaguardar sus intereses”, por lo que bajo ninguna circunstancia el gobierno mexicano debe darle motivos para mantener una presencia permanente en nuestro país.

Si la presencia de los cuerpos de inteligencia de Estados Unidos que operan en México desde sus oficinas de Paseo de la Reforma es ya inadmisible, la idea de que nuestro país se pudiera convertir en la Colombia de los años 80 y 90, en donde se instalaron bases militares para “garantizar” la integridad de sus ciudadanos, resulta intolerable.

Nuestro partido ha criticado abiertamente al gobierno de Felipe Calderón por las acciones instrumentadas de forma unilateral en contra las actividades del crimen organizado, pues al no diversificar su lucha y aferrarse a mantener una postura invariable y monotemática, continúa sin atacar las ramificaciones financieras con las que los grupos delictivos lavan sus ingresos, lo que les ha permitido convertirse en una industria de dimensiones internacionales.

Sin embargo, el gobierno norteamericano no ha hecho nada por inhibir el libre flujo de armas que en forma masiva llega a manos de los cárteles de la droga, ni tampoco ha puesto en marcha medidas de carácter público que pongan un alto al irrefrenable consumo de drogas existente entre sus ciudadanos, que a fin de cuentas es el origen del auge de un negocio al que no se le podrá combatir únicamente con la contratación de más policías y la compra de más armamento.

Pedimos al gobierno de Barack Obama a dejar de lado los ambajes y desnude de una vez por todas las intenciones reales que su administración persigue con los reiterados pronunciamientos que se han hecho respecto a las actividades del narcotráfico que, para decirlo con claridad, no es un problema exclusivo de nuerstro país, pues como reconoce Caryn Wagner, subsecretaria del Departamento de Seguridad Interior, no se puede negar que no haya violencia relacionada con la droga del lado estadunidense.