Dentro de las medidas tomadas durante la guerrilla contra el narcotráfico que iniciara el gobierno de Felipe Calderón Hinojosa, estuvieron incluidas diversas en contra del lavado de dinero que fueron poco fructíferas y que atentaron contra la competitividad de las empresas, y adicionalmente impiden la bancarización de la economía.

Recientemente el presidente instruyó al secretario de Hacienda y Crédito Público, Ernesto Cordero, para que trabaje en el diseño de una nueva política en contra del lavado de dinero, incluso para elaborar está nueva estrategia, solicitó “ayuda” al gobernador del Banco de México (Banxico), Agustín Carstens Carstens, aunque de antemano dijo que respeta la autonomía de la institución.

El jefe del Ejecutivo reconoció que “es complicado conseguir expertos en materia financiera que arriesguen incluso su vida para detectar las cantidades provenientes de la actividad ilícita del crimen organizado”. Pero en realidad, las medidas de control que han puesto las autoridades fallan.

No pretendo promover ni ensalzar las actividades de lavado de dinero, tanto fiscales como financieras. Pero la sociedad resiente en las actividades económicas, la afectación que deja la guerrilla contra el narco.

De entrada, el Impuesto a los Depósitos en Efectivo (IDE), que en apariencia era para cobrar impuestos a las personas que realizan actividades desde la informalidad, también pretendía, aunque de una manera disfrazada, detectar a las empresas o personas que realizaban las actividades de lavado de dinero.

En primer lugar, el IDE provocó que los informales guardaran su dinero “debajo del colchón”, y la comprobación de operaciones ilícitas en efectivo a través del IDE es complicada para la autoridad.

En segundo lugar, la autoridad impuso restricciones para depósitos de dólares en efectivo e imposibilitó el canje de dólares en las ventanillas bancarios. Esto para evitar las operaciones de blanqueo de dólares en las empresas que crean para tales efectos. Aunque la medida también se convirtió en un control de cambios “in situ”, que hace que el peso mantenga un buen nivel en su paridad contra el dólar, de esta forma tampoco las autoridades frenaron las actividades ilícitas, pues el dinero en lugar de lavarse en México, se hace en Estados Unidos y llegaban las remesas a nuestro país, sin rastreo de la procedencia ilícita de las finanzas.

Si bien las medidas frenaron un poco al narcotráfico, no las extermina del todo; tampoco comprueba que los recursos tengan esa procedencia. Una persona que trabajaba en una empresa donde se presumía que tenía este tipo de operaciones, lamentaba que bajaran los recursos ilícitos: “en esta empresa me dieron todas las prestaciones de ley e incluso de una forma muy superior a la de la ley, me pagaban puntualmente, era un sueldo superior a lo que se paga en empresas de la industria y cuando el dueño por estrategia cambiaba de razón social, nos liquidaba con apego a la Ley del Trabajo, los contratos, nos pagaba tres meses de sueldo, las vacaciones, el aguinaldo, la antigüedad y hasta un bono adicional. Ahora trabajo en una empresa aparentemente limpia, pero me paga con recibo de honorarios, no tengo prestaciones y en cualquier momento me pueden correr”.

No cabe duda que el gobierno tiene una tarea difícil, imponer un control contra el lavado de dinero y no afectar al mismo tiempo a la economía y su competitividad.

Es periodista radiofónico y contador público. Twitter: @delatorrecuevas