El cantante mexicano Marco Antonio SolÃs enamoró hoy al público del Festival de Viña del Mar con su receta de baladas cargadas de romanticismo y servidas con la prestancia y seguridad que le dan sus casi cuatro décadas de carrera.
El artista se presentó en concierto por tercera vez en el anfiteatro de la Quinta Vergara, donde ya estuvo en 2005 y 2008, y por tercera vez también se fue a casa con los tres trofeos otorgados por petición popular, el más importante de ellos, la gaviota de plata.
Sin embargo, su espectáculo no llegó a provocar la misma hipnosis colectiva que generó su última aparición, a pesar de que expuso prácticamente el mismo libreto que tres años antes.
Vestido con un pantalón beige y camisa y chaqueta negros, el mexicano impuso su elegancia natural ante un auditorio colmado de mujeres que recibieron sus primeras dosis de romanticismo con baladas como “Dios bendiga nuestro amor” y “Si te pudiera mentir”.
“Qué hermoso es estar una vez más aquÃ. El momento más importante de nuestra existencia lo que estamos disfrutando aquà ahora: el presente”, señaló el artista, que a sus 51 años sigue cultivando una melena larga que le confiere aires de profeta.
El mexicano se mostró dicharachero y seguro de poder manejar a su antojo a los espectadores, a los que se refirió como “hermanitos” y “damitas”, muestra de la espiritualidad y la galanterÃa que le han dado un sello de distinción en un mercado donde esos valores cotizan a la baja.
Para Marco Antonio SolÃs, el amor y sus entresijos son un tema recurrente, tanto en sus discos como en su discurso. “Dejar entrar el amor en nuestros corazones es dejar entrar a Dios”, declamó SolÃs tras entonar “Mi eterno amor secreto”.
“Los temas que canto son de amor, sencillo pero auténticos”, defendió en la rueda de prensa posterior al concierto.
El artista también tuvo tiempo para sacar a relucir sus canciones más rÃtmicas, como “Morenita”, que interpretó al son de un vistoso cuerpo de baile ataviado con la bandera mexicana, y mantener los destellos de su paÃs con rancheras como “La venia bendita”.
Además, el mexicano desempolvó dos temas de su antiguo grupo, “Los Bukis”, y rescató de sus archivos “Tu cárcel”, compuesta en 1986, y “Cómo fui a enamorarme de ti”, incubada tres años después.
Con la coreada “Más que tu amigo”, que estuvo acompañada de cuatro bailarinas con coloridos trajes carnavalescos, Marco Antonio SolÃs recuperó los aires de fiesta, aunque el cierre estuvo reservado para las baladas.
“Te extraño cada dÃa” y la esperada “Dónde estará mi primavera”, cantada al unÃsono con las 15.000 almas que llenaron el auditorio, pusieron el broche de oro a la impecable actuación, en forma y contenido, de este verano artista.
Durante su actuación, y a diferencia de lo ocurrido en las primeras dos jornadas de esta edición, los presentadores apuraron la entrega de los trofeos y el primero se otorgó cuando SolÃs apenas llevaba cuarenta minutos sobre el escenario.
SolÃs ya opinó hoy que los artistas que abren una gala no deberÃan abusar del escenario para no restarle tiempo a los que vienen detrás, todo a propósito de la polémica protagonizada ayer por el chileno Américo, que acusó al presentador de interrumpir su espectáculo.
Finalmente, el artista permaneció poco más de hora y media sobre el escenario de la Quinta Vergara y dejó pasó a las competencias folclórica e internacional y a la actuación de un conocido humorista chileno.
La noche se cerrará con la irrupción en el escenario de los incombustibles puertorriqueños de Calle 13, que prometen cerrar con algarabÃa una velada que se abrió con un homenaje al fallecido cantante argentino Sandro.

























