C.P. Manuel Montes y Arroyo
Introducción
Las elecciones de 2027 todavía no han comenzado formalmente, pero desde ahora podemos observar actividades políticas de personas que manifiestan su interés en participar, reuniones, recorridos, mensajes en redes sociales y distintas formas de promoción.
Ante esta realidad considero conveniente que no solamente quienes aspiran a ser candidatos conozcan las reglas electorales. También los ciudadanos debemos conocerlas.
¿Por qué?
Porque finalmente seremos nosotros quienes acudiremos a las urnas y tendremos que decidir a quién otorgamos nuestro voto. Para hacerlo responsablemente, necesitamos conocer no solamente a las personas que pretenden ocupar un cargo público, sino también las reglas que deben respetar durante el proceso electoral.
Por ello, considero oportuno comenzar por una pregunta sencilla:
¿Cuándo pueden comenzar legalmente las precampañas y las campañas electorales?
Las fechas no las decide cada aspirante
Uno de los aspectos que considero importante que conozcamos los ciudadanos es que los partidos políticos y quienes aspiran a una candidatura no pueden decidir libremente cuándo comenzar una precampaña o una campaña electoral.
Las fechas están sujetas a la Constitución, a la Ley General de Instituciones y Procedimientos Electorales y a los acuerdos que, dentro de sus atribuciones, emite la autoridad electoral.
Para el Proceso Electoral Federal 2026-2027, el Instituto Nacional Electoral ha establecido que las precampañas federales se realizarán del 4 de enero al 12 de febrero de 2027.
Posteriormente, después de las etapas correspondientes y del registro de candidaturas, las campañas federales se desarrollarán del 4 de abril al 2 de junio de 2027.
La jornada electoral tendrá lugar el 6 de junio de 2027.
Estas fechas son importantes porque permiten distinguir entre las actividades que pueden realizarse durante cada etapa y aquellas que pueden generar problemas cuando se realizan fuera de los periodos legalmente establecidos.
¿Qué ocurre cuando alguien se adelanta?
Aquí debemos ser cuidadosos.
No toda actividad política realizada antes del inicio formal de una precampaña o campaña significa automáticamente que se haya cometido una infracción.
La autoridad electoral debe analizar las características de cada caso.
Sin embargo, la legislación electoral sí contempla los actos anticipados de precampaña y de campaña, y existen reglas destinadas a evitar que una persona obtenga una ventaja indebida frente a quienes respetan los tiempos establecidos.
El problema resulta especialmente importante cuando una persona comienza a realizar actividades de promoción electoral antes del periodo permitido y esas actividades tienen características que pueden configurar una infracción.
El propio INE ha advertido durante 2026 sobre la realización de actividades políticas anticipadas rumbo a las elecciones de 2027 y sobre la importancia de preservar la equidad de la contienda.
Por ello, el ciudadano no debería pensar simplemente:
“Como todavía no empieza la campaña, cualquier cosa está permitida.”
Pero tampoco sería correcto afirmar que “cualquier reunión, aparición pública o mensaje antes de la campaña es ilegal.”
La realidad jurídica es más compleja y precisamente por eso debemos conocer las reglas.
¿Por qué existen tiempos electorales?
Podríamos preguntarnos por qué la ley establece fechas y por qué no permite que cada aspirante comience su campaña cuando quiera.
La razón fundamental es la equidad en la competencia electoral.
Si una persona comenzara meses antes a realizar actividades destinadas a obtener el voto, mientras otra esperara hasta el periodo legalmente establecido, ambas no estarían participando en las mismas condiciones.
Los tiempos electorales buscan establecer un terreno común.
Todos deben conocer cuándo pueden comenzar determinadas actividades, cuánto pueden gastar y cuáles son las reglas que deben respetar.
Por eso los tiempos electorales no son un simple requisito administrativo.
Forman parte de las condiciones que buscan garantizar una competencia equitativa.
¿Y qué sanciones puede haber?
Esta es otra cuestión que considero importante que conozcamos los ciudadanos.
El incumplimiento de las disposiciones electorales puede generar sanciones. Dependiendo de la infracción, de quién la cometa y de las circunstancias del caso, pueden existir amonestaciones, multas y otras consecuencias.
El propio INE ha señalado que, cuando se acreditan determinadas infracciones relacionadas con actos anticipados, las consecuencias pueden llegar incluso a afectar el registro de una candidatura.
Por eso no debe pensarse que las reglas electorales son solamente recomendaciones.
Son disposiciones jurídicas que deben cumplirse.
Y esto es importante tanto para quien pretende ser candidato como para quienes participan en los partidos políticos, dirigentes, militantes y demás personas que pueden estar sujetas a las disposiciones electorales.
El dinero también tiene reglas
Existe otro aspecto que considero todavía más importante que las fechas: el dinero que se utiliza en las actividades políticas y electorales.
Una campaña cuesta dinero.
Se necesitan recursos para organizar reuniones, trasladarse, elaborar propaganda, contratar determinados servicios y realizar diversas actividades.
Pero esos recursos no pueden obtenerse ni utilizarse de cualquier manera.
Existen reglas sobre el financiamiento público y privado, sobre las aportaciones que pueden recibirse, sobre aquellas que están prohibidas, sobre la manera en que deben registrarse los ingresos y gastos y sobre los límites que deben respetarse.
La fiscalización tiene precisamente la finalidad de conocer de dónde provienen los recursos y en qué se utilizan.
El INE señala, entre otras conductas que pueden constituir infracciones, recibir recursos de personas no autorizadas, utilizar recursos de procedencia ilícita, exceder los topes de gastos y omitir los informes correspondientes.
Esto nos lleva a una pregunta que cualquier ciudadano puede hacerse:
¿Quién está pagando las actividades que estamos viendo?
Es una pregunta legítima.
Y conocer su respuesta puede ser importante para evaluar si una actividad política se está desarrollando dentro de las reglas.
¿Por qué debe interesarnos a los ciudadanos?
Alguien podría pensar que estos asuntos solamente interesan a los candidatos, a los partidos políticos o a las autoridades electorales.
Yo considero que no es así.
Si nosotros vamos a elegir a quienes ocuparán cargos públicos, tenemos derecho a conocer las reglas bajo las cuales participan.
El ciudadano debe saber que existen periodos determinados, límites de gasto, reglas de financiamiento, obligaciones de fiscalización y sanciones.
También debe saber que no todo lo que observa en una calle, en una reunión o en las redes sociales puede calificarse automáticamente como una campaña anticipada.
La autoridad electoral tiene que analizar cada caso conforme a la legislación y a los criterios aplicables.
La importancia de observar y preguntar
Ante las elecciones de 2027, los ciudadanos tendremos una oportunidad para observar con mayor atención lo que ocurre.
Podemos preguntarnos:
¿Ya comenzó formalmente la etapa electoral?
¿En qué periodo estamos?
¿La actividad que estamos observando corresponde a una precampaña, una campaña o a otro tipo de actividad política?
¿De dónde provienen los recursos que se están utilizando?
¿Se están respetando los límites establecidos?
¿Existen mecanismos para fiscalizar esos recursos?
Estas preguntas no significan desconfiar de todos los participantes.
Significan ejercer responsablemente nuestra ciudadanía.
No se trata de señalar, sino de conocer las reglas
Este artículo no pretende acusar anticipadamente a ninguna persona, partido o grupo político.
Tampoco corresponde al ciudadano determinar por sí mismo si una conducta constituye o no una infracción.
Esa responsabilidad corresponde a las autoridades electorales competentes, mediante los procedimientos establecidos en la legislación.
Lo que sí podemos hacer los ciudadanos es conocer las reglas, observar lo que ocurre y exigir que las instituciones encargadas de vigilar el proceso actúen conforme a la ley.
Una democracia necesita candidatos que respeten las reglas, autoridades que las hagan cumplir y ciudadanos que las conozcan.
Una segunda parte será necesaria
El tema no termina aquí.
En un siguiente artículo considero importante explicar con mayor detalle qué recursos pueden utilizar los partidos y candidatos, cuáles están prohibidos, qué significa el financiamiento público y privado, cómo funciona la fiscalización, qué son los topes de gastos y qué consecuencias pueden existir cuando no se cumplen las disposiciones.
También será importante hablar de algo que a veces olvidamos:
el ciudadano también tiene responsabilidades dentro de una elección.
Porque votar no debería consistir únicamente en acudir a la casilla y marcar una boleta.
Antes de llegar a ese momento debemos informarnos, conocer a quienes pretenden representarnos y comprender las reglas bajo las cuales están compitiendo.
Una reflexión final
Las elecciones de 2027 todavía están en preparación.
Precisamente por eso considero que éste es un buen momento para comenzar a conocer las reglas.
No debemos esperar a que comiencen las campañas para preguntarnos qué pueden hacer los candidatos, cuánto pueden gastar, de dónde puede provenir el dinero o qué sucede cuando alguien se adelanta a los tiempos electorales.
Conocer las reglas antes de votar también es una forma de ejercer responsablemente nuestra ciudadanía.
Y quizá la mejor manera de empezar sea recordar algo muy sencillo:
En una elección democrática, las reglas deben ser conocidas y respetadas por quienes participan, pero también conocidas por quienes votamos.






















