Por Armando Saavedra Magaña
DESPUÉS DE LA ENCUESTA: LA CRUDA REALIDAD DEL SENADOR MORÓN Y EL TRIUNFALISMO PALACIEGO
La liturgia del poder en la Cuarta Transformación no admite sorpresas de última hora, pero sí deja rostros desencajados y funerales políticos en vida. El desenlace anunciado por la cúpula morenista para la Coordinación Estatal de la Defensa de la Transformación en Michoacán no requirió de interpretaciones esotéricas: las imágenes del presídium hablaron con mayor contundencia y elocuencia que los discursos ensayados de unidad.
CARLOS TORRES PIÑA levantó la constancia oficial, ungido por el método de la encuesta de la Comisión Nacional de Elecciones. Sin embargo, el verdadero pulso político de la jornada no estuvo en el atril, sino en el lenguaje de los cuerpos.
Por un lado, la viva estampa del desconsuelo y la incredulidad: el senador RAÚL MORÓN OROZCO. El profesor, quien caminó los últimos meses con la certidumbre absoluta de que la “deuda histórica” de 2021 le sería saldada por mandato de las bases y las simpatías del Obradorismo más puro, terminó presenciando la coronación de su adversario directo. Sus brazos caídos, la mandíbula tensa y esa mirada perdida hacia la nada que las cámaras captaron con implacable nitidez, revelaron a un dirigente que se sentía seguro y al que la mesa nacional le arrebató el boleto de las manos. Tan evidente fue el tamaño de la herida que los operadores de la mesa —desde el dirigente del Verde, ARTURO ESCOBAR, hasta el propio TORRES PIÑA— tuvieron que salir a tenderle un puente discursivo en vivo, llenándolo de elogios y reconocimientos a su “trayectoria” y “altura de miras” para evitar que el berrinche escalara a conato de rebelión.
En la orilla opuesta se movió GLADYZ BUTANDA MACÍAS, la pieza más visible del gobernador ALFREDO RAMÍREZ BEDOLLA en esta contienda. BUTANDA no exhibió la amargura de quien se queda en el camino; al contrario, lució una soltura y un triunfalismo sereno que denotaba una victoria compartida. Para el grupo en el poder local, la designación de TORRES PIÑA representa la preservación del proyecto y la continuidad transexenal del aparato. No ganó ella la nominación, pero ganó su establo político, y en esa lógica de camarilla, la secretaria sabe que su capital y sus fichas para el futuro inmediato quedan intactas y cotizadas al alza.
¿Y los demás? GABRIELA MOLINA, FABIOLA ALANÍS, CELESTE ASCENCIO y el propio ERNESTO NÚÑEZ optaron por la clásica gimnasia de la sumisión partidista. Rostros de trámite, sonrisas diplomáticas y aplausos medidos. Entendieron a cabalidad las reglas no escritas del juego guinda: patalear fuera de la foto significa el destierro electoral. Su alineamiento al ganador no es un acto de fe, sino una transacción de supervivencia; aceptaron su destino con la mira puesta en el reparto de diputaciones, senadurías y las carteras de gobierno que vendrán con el nuevo mando.
LA FAMOSA «OPERACIÓN CICATRIZ»: ¿POR DÓNDE EMPEZAR?
Frente a este escenario de aparente unidad de vitrina, la pregunta obligada en los pasillos políticos de Morelia es una sola: ¿Por dónde debe comenzar la famosa operación cicatriz y qué se tiene que hacer de inmediato?
El primer café no es público, es privado con el moronismo: TORRES PIÑA cometería un error de soberbia si asume que las palmadas en la espalda en la Ciudad de México desactivaron la inconformidad del magisterio y de las tribus lopezobradoristas que empujaban a MORÓN. La operación cicatriz no empieza con boletines de prensa ni con fotos multitudinarias en Morelia; debe comenzar en un diálogo a puerta cerrada, cara a cara y sin intermediarios con RAÚL MORÓN y su grupo compacto. A ese sector no se le calma con discursos sobre “Morelos y los pobres”; se le atiende reconociendo su fuerza territorial y garantizando que no habrá una purga política en el Congreso ni en las candidaturas clave del estado.
Frenar el triunfalismo del aparato gubernamental: Si los operadores del gobierno estatal y los simpatizantes de la corriente triunfadora salen a pavonearse o a cobrar agravios del pasado reciente, la herida se va a infectar. TORRES PIÑA debe obligar a sus propios cuadros a guardar las campanas de victoria. El triunfalismo humillante es el combustible que alimenta los brazos caídos en las campañas y el voto de castigo soterrado. La moderación y el respeto hacia los derrotados es la primera señal de mando que debe mandar el coordinador.
Mapeo e integración real de estructuras: La integración tiene que ser tangible. Si los equipos de campaña y las carteras de organización no reflejan un reparto equitativo entre las corrientes de MORÓN, del PT y de los aspirantes institucionales, la llamada unidad quedará reducida a una farsa burocrática. La tarea inmediata es conformar mesas operativas regionales donde los coordinadores de los grupos que compitieron se sientan tomados en cuenta en el diseño territorial, no como convidados de piedra, sino con capacidad de decisión real.
Morena ha salvado la aduana del destape formal, pero la verdadera prueba de fuego para CARLOS TORRES PIÑA apenas comienza: demostrar si tiene la estatura de estadista para coser los retazos de un morenismo michoacano fragmentado o si las heridas del presídium terminarán cobrándole la factura cuando las urnas se abran. Al tiempo.
EL FUEGO AMIGO Y LAS BASES DESBOCADAS: LA URGENCIA DE METER ORDEN EN CASA
Sin embargo, en esta intrincada trama de la sucesión estatal hay un elemento disruptivo que no puede perderse de vista y que amenaza con dinamitar el tablero desde adentro: la base descontenta que ya se salió del guion de sus dirigentes.
En los corrillos políticos y en los grupos de mensajería del morenismo michoacano se respira un tufo de rebelión sorda. Resulta evidente que importantes segmentos de simpatizantes de los aspirantes derrotados —particularmente las huestes más radicales que respaldaban al profesor RAÚL MORÓN— han entrado en una fase de franca rebeldía que parece haber desbordado el control político de su propio líder.
Incapaces de asimilar el revés del pasado 13 de septiembre, estos grupos ya no se limitan a lamentar el desenlace; han iniciado una campaña soterrada de brazos caídos y abierta sedición electoral. La consigna que circula con creciente fuerza entre estos reductos no sólo llama a castigar a CARLOS TORRES PIÑA el próximo 6 de junio de 2027 negándole el sufragio, sino que plantea alternativas que rayan en la traición doctrinaria: promover el voto a favor de la candidatura independiente que encabeza GRECIA QUIROZ o, peor aún para la ortodoxia de la 4T, decantarse abiertamente por el abanderado opositor de la cantada alianza PAN-PRI, ALFONSO MARTÍNEZ ALCÁZAR.
El riesgo para el recién ungido coordinador no es menor. Mientras Morena siga creyendo que basta con una fotografía en la Ciudad de México para aplacar los ánimos, en el territorio se le está abriendo un boquete por donde se pueden fugar miles de votos. La molestia no canalizada se convierte en dinamita electoral, y en una contienda que se anticipa cerrada frente al bloque aliancista, cada defección interna le pavimenta el camino a la oposición constitucional para alzarse con la victoria.
Por ello, la operación política que encabece CARLOS TORRES PIÑA no puede ser de escritorio ni demorarse un solo día. Es inaplazable que el coordinador se siente de inmediato con sus exadversarios —comenzando por el senador MORÓN— no para repartir palmaditas de cortesía, sino para exigirles una labor urgente y rigurosa de contención política sobre sus propias estructuras.
Los líderes que firmaron el compromiso de unidad tienen la responsabilidad directa de meter en cintura a sus cuadros, acotar los berrinches de sus operadores y desarticular los llamados al boicot. Si MORÓN y los suyos permiten que sus bases sigan alimentando la narrativa del voto de castigo sin recibir un freno público y tajante, el mensaje implícito será de complicidad. TORRES PIÑA debe pactar con la cúpula, sí, pero con la cláusula innegociable de que los liderazgos asuman el costo de apagar el fuego en su propia casa. El control de los de adentro es urgente; de lo contrario, el enemigo principal de Morena no estará en las boletas del frente opositor, sino sentado en sus propias filas. Al tiempo.
EL CRONÓMETRO DE CITLALLI: MORENA APURA EL PASO Y ADELANTA LA GUERRA POR LOS MUNICIPIOS Y DISTRITOS
Si en el cuarto de guerra de los derrotados o en los pasillos de Palacio de Gobierno creían que la designación del coordinador estatal concedería una tregua de varios meses para sanar heridas y repartir cuotas con calma hacia el fin de año, estaban en un craso error de cálculo. La dirigencia nacional de Morena no piensa darle respiro a nadie ni postergar la disputa territorial hasta el invierno: el calendario se vino encima y la aduana para el reparto de alcaldías y distritos se juega ya.
Hace algunos días, la propia presidenta de la Comisión Nacional de Elecciones, CITLALLI HERNÁNDEZ MORA —en una mesa compartida con la lideresa nacional ARIADNA MONTIEL y el coordinador legislativo RICARDO MONREAL ÁVILA—, quien disipó cualquier duda sobre los tiempos del partido y desmintió los plazos largos que muchos daban por hechos.
El calendario oficial trazado por HERNÁNDEZ MORA establece precisiones determinantes:
Septiembre, mes clave para Alcaldías y Distritos Federales: Las convocatorias para las coordinaciones distritales (federales) y para las presidencias municipales deberán emitirse antes de que concluya septiembre. No hay plazo hasta noviembre; la apertura de la baraja para definir quién buscará las 112 alcaldías y las diputaciones al Congreso de la Unión es un asunto inmediato.
Octubre para el Congreso Local: La convocatoria para los distritos locales quedó programada para el mes de octubre, completando en cuestión de semanas el andamiaje legislativo estatal.
Modalidad de registro: Se priorizará el registro digital en línea a través de la plataforma nacional de Morena —para evitar el desgaste logístico y las movilizaciones masivas—, manteniendo módulos presenciales excepcionales para garantizar el derecho de quienes carezcan de conectividad.
Flexibilidad y cruce de aspiraciones: CITLALLI HERNÁNDEZ subrayó que, si bien se exhorta a los cuadros a definirse por una sola posición territorial, la Comisión de Elecciones no limitará a aquellos perfiles que decidan medirse en encuestas para una coordinación alternativa si las necesidades de competitividad o género así lo exigen.
Este apretón en los tiempos cambia por completo la correlación de fuerzas en Michoacán. La famosa “operación cicatriz” ya no cuenta con el colchón de dos meses que se calculaba en los cafés políticos de Morelia. CARLOS TORRES PIÑA no tiene tiempo para rodeos: la ventana para amarrar acuerdos con RAÚL MORÓN, con GLADYZ BUTANDA, FABIOLA ALANÍS, GABRIELA MOLINA y CELESTE ASCENCIO y con las tribus inconformes se reduce a los próximos días.
Si el recién ungido coordinador y sus exadversarios no pactan de inmediato la distribución de posiciones antes del cierre de septiembre, el proceso de registro para las alcaldías y los distritos federales se convertirá en un campo minado de choques frontales en cada cabecera municipal. Al abrirse las plataformas de inscripción, la molestia de las bases descontentas que hoy amagan con el voto de castigo encontrará cauce para disputarle palmo a palmo el territorio al aparato oficial. Morena metió el acelerador a fondo, y en esa pista a alta velocidad, quien no tenga el control de su propia casa corre el riesgo de estrellarse antes de que termine el año. Al tiempo.
























