El Campeón Monterrey se encargó de bajar a la realidad al Necaxa en su propia casa. Luego de mantener un invicto en cinco partidos, los Rayos no pudieron salir del fondo de la tabla del descenso y perdieron 1-0 con un golazo de Aldo de Nigris.
De haber ganado, el conjunto hidrocálido habrÃa amanecido en la penúltima posición del porcentaje, sin embargo, no pudieron ante unos Rayados que demostraron que buscarán el Bicampeonato.
Con la derrota, el Necaxa se quedó con un porcentaje de 1.0000 y nuevamente depende del Querétaro para ver si mantiene vivas las esperanzas de mantenerse en Primera División. En el Grupo 1 se quedó con 11 puntos.
El Monterrey se afianzó como sublÃder en ese mismo sector al llegar a 16 unidades, dos por debajo de su acérrimo rival. En la próxima jornada, el Necaxa visitará al Puebla, mientras que el actual monarca del futbol mexicano recibirá al América.
EL PARTIDO
La buena racha por la que atraviesan Los Rayos se reflejó en los primeros once minutos, en los que los que se adueñaron del balón y no dejaron pasar del medio campo a su rival. Sin embargo, Monterrey poco a poco se fue acomodando en la cancha y se sacudió el dominio.
Precisamente fueron los Rayados, los que dieron el primer aviso de peligro, cuando al minuto 16, Jesús Zavala mandó un disparo de larga distancia que pasó a centÃmetros del travesaño.
El mejor hombre del Necaxa fue Christian Suárez, quien por la banda izquierda se convirtió en el motor futbolÃstico de su equipo.
Tras un letargo en el encuentro, el propio Suárez desbordó por su sector y centró al área, para que Luis GarcÃa disparara potente a unos seis metros de la porterÃa, pero para su infortunio voló el esférico. El cotejo se tornó un poco rÃspido, pues los visitantes se dedicaron a frenar a los Rayos con constantes faltas.
Aunque los locales hicieron todo el desgaste y quizás hasta merecÃan irse al descanso con una ventaja en el marcador, en realidad ya nunca pusieron en peligro el arco defendido por Jonathan Orozco.
Por el contrario, los regiomontanos dieron otro aviso, esta vez en los botines de Neri Cardozo, quien también probó desde fuera del área y mandó el disparo muy cerca del travesaño.
Lo mejor de la primera parte fue el ambiente que se dio en las tribunas en el que la barra visitante se enfrascó en una lucha con la afición local.
Cuando los Rayos todavÃa estaban en los vestidores, Aldo de Nigris hizo una jugada de crack al burlar a cuatro zagueros rivales dentro del área chica y definiendo de forma magistral a los 20 segundos de haber iniciado el complemento.
Esto fue lo peor que le pudo haber pasado al Necaxa porque a partir de este momento se cayeron anÃmica y futbolÃsticamente. En los siguientes 10 minutos, Monterrey pudo marcar, incluso hasta en tres ocasiones más, pero el propio de Nigris y Cardozo fallaron.
El argentino puso en jaque a la zaga rojiblanca porque cada vez que tocaba el balón era peligro en el arco del “Conejo” Pérez.
Hasta pasados los 18 minutos del segundo tiempo, los Rayos reaccionaron pero aún asÃ, el visitante estaba más cerca de incrementar el marcador que los locales de empatarlo.
El técnico VÃctor Manuel Vucetich ya no quiso arriesgar y sacó a Cardozo y a la cancha mando a otros jugadores a guardar el resultado y jugar al contragolpe. La estrategia le salió a la perfección.
Con más lucha y corazón que futbol, el Necaxa intentó llevarse un punto, todo esto mediante el talento de Suárez, quien disparó de larga distancia pero todo fue infructuoso debido a que la zaga regiomontana se convirtió en una muralla.
TodavÃa en el último minuto, Óscar Pérez le robó un gol a Luis Pérez, quien mediante un tiro libre directo estuvo cerca de poner el 2-0.
La afición hidrocálida se fue molesta del Estadio Victoria, no tanto por el resultado pues sabÃan que estaban enfrentándose al Campeón, pero sà porque saben que siguen en el sótano de la Tabla del Descenso. Mientras tanto el Monterrey confirmó que ya despegó en el torneo y que será una vez más candidato al tÃtulo.
EL ARBITRAJE
Regular de Marco Antonio RodrÃguez, que fue muy disparejo en las tarjetas, pues en las que no ameritaban las amarillas las sacó, y en las que incluso eran expulsiones, se las guardó. Pese a ello no influyó en el resultado final.

























