Los motivos de las personas que cursan con una adicción al alcohol, al cigarro o a las drogas pueden ser muy diversos por la sencilla razón de cada historia de vida es diferente; pero existen algunos consejos básicos que pueden ayudar a prevenirlo, sobre todo entre los jóvenes, en quienes normalmente encontramos cinco motivos para convertirse en usuarios de tales productos:

1.- Para sentirse “adulto”

Para un niño o adolescente ser o sentirse un adulto es algo deseable. Ser “adulto significa libertad. Ser “adulto” equivale a tomar sus propias decisiones y poder comer y beber todo lo que quiera.

Cómo evitarlo

Si los padres beben alcohol se recomienda que lo hagan con moderación y, aunque les resulte verdaderamente difícil, eviten beber siempre en todas las fiestas y celebraciones sobre todo si están presentes sus hijos.

Si los padres fuman tabaco y se les dificulta dejarlo deben hablar con sus hijos acerca de lo adictiva que es la nicotina; además de compartir con ellos la forma en que se volvieron adictos y lo complicado que es dejar de ser dependiente. Siempre es mejor que se hable con la verdad sobre estos temas.

Los padres deben evitar el abuso de las medicinas que les recetan. Es posible que el mensaje que transmiten sea: “Tómate una píldora, así es como podrás enfrentarte a la situación”.

Si los padres consumen drogas, En México lo mas usual es marihuana, anfetaminas y cocaína, ya sea con frecuencia u ocasionalmente, deben, obligadamente, estar conscientes de que con semejante conducta están ‘avalando’ esta práctica en sus hijos; por elemental sentido común se recomienda que no lo hagan.

2.- Para integrarse a un grupo

Los jóvenes quieren gustar a sus iguales. Algunas veces empiezan a utilizar el alcohol, el tabaco y las drogas para sentir que se integran: para superar la ansiedad, cambiar su personalidad o darse valor para hablar con los demás.

Cómo evitarlo:

Los padres deben platicar con sus hijos y ayudarles a encontrar formas creativas de rechazar el alcohol, el tabaco y las drogas. Se debe brindar seguridad a los niños o adolescentes, para que utilicen su propio lenguaje, ya que necesitarán formas enérgicas, pero sutiles para rechazar cualquier invitación hacia las adicciones.

3.- Para relajarse y ‘sentirse bien’

Lamentablemente no es raro que los adultos y los jóvenes desarrollan en ocasiones algunas maneras poco saludables de enfrentarse al estrés provocado por los problemas familiares, escolares o de trabajo. El uso de diversas drogas para este fin es sencillamente un callejón sin salida.

Cómo evitarlo:

Ayudar a los hijos a establecer relaciones sólidas. Debido a que los jóvenes ven que muchas de las relaciones de adultos que les rodean están poco fundamentadas, les puede resultar difícil creer que las relaciones interpersonales pueden ayudarles a satisfacer sus necesidades. Los padres deben brindar esa seguridad.

Ayudar a sus hijos a expresar lo que piensan y lo que sienten. Los jóvenes a quienes se les enseña a expresarse tendrán mayor facilidad para enfrentarse a la presión de sus iguales y resistir la tentación de las adicciones.

4.- Para correr riesgos y “rebelarse” ante la autoridad de los adultos.

Conforme los niños se acercan a la pubertad, prácticamente todo tiene una cierta dosis de riesgo. Les atraen los deportes y las actividades peligrosas y cuando las actividades de más riesgo son dominadas, casi todos los jóvenes siguen buscando la oportunidad de ampliar sus horizontes y crecer.

Cómo evitarlo:

Asumir consecuencias. Es necesario pláticas con los hijos para que asuman los riesgos y consecuencias de sus acciones, ya que ellos se sienten inmortales.

5.- La curiosidad

Algunos jóvenes tienen una gran curiosidad, innata, acerca del alcohol, el tabaco y las drogas.

Cómo evitarlo:

Platicar con los hijos de los diferentes tipos de adicciones puede ayudarles a dimensionar las consecuencias de éstas. El obtener información de una fuente confiable les ayudará a tomar una decisión más sana.