Estimado lector y apreciada lectora: alguna vez usted experimentó en esos fines de semana tranquilos por la mañana, sin las prisas de llevar a los niños a la escuela, o de levantarse temprano para ir a trabajar, donde estando acurrucado junto a su princesa o su prÃncipe encantador, de pronto se escucha el molesto timbre, que le hace tener que dar un salto y acudir a su puerta, ya que es tan insistente la persona que busca le abran, y usted, todo en pijama, desalineado, preocupado el saber quién será y qué necesitará.
Abre la puerta y se da cuenta que son sus hermanos los que le llevan una muy conocida revista, para que usted amado lectora y lector, pueda revisarla con su familia. ¿No siente a caso un cierto coraje? Y ya molesto se regresa a intentar de nuevo volver a la tranquilidad, pero se ha visto interrumpido su descanso por este pequeño imprevisto que lo hizo comenzar su dÃa.
¿O acaso no le ha tocado regresarse de la puerta, que aunque lleva muchÃsima prisa, se toma un segundo para decidir que tal vez sea una llamada de suma importancia y al final solo resulte que es alguien ofreciéndole una tarjeta, o es una súper oferta que usted no puede rechazar, según sus múltiples lemas?
Ese coraje que sentimos en esos pequeños momentos, y que por ser cortés, y sabiendo que es el trabajo de estas personas, nos damos ese pequeño tiempo de escucharlo y de decirle al final “no me interesa†o “llame en otro momentoâ€, tratando siempre de no ser groseros con quien está al otro lado del teléfono, pero ya quedó en nosotros esa pequeña molestia, que tardará un poco en irse.
Puede hacerse un comparativo con lo que dÃa a dÃa, un ama de casa suele sentir (mi madre por ejemplo) que vive con cierta tranquilidad, en algunos momentos suele poner más interés en algunas otras noticias que no sean referente a nuestra economÃa, para no tener estos momentos de preocupación, le basta saber que estamos en momentos difÃciles económicamente.
Pero su paz se vio interrumpida al salir a realizar ella misma sus compras y se percató que ya aumentó el kilo de tortillas, que el frijol ha subido, y que hoy en dÃa es mucho mejor ponerle un poquito más de carne y sobre todo caldo que ponerle verdura, ya que sale muy caro ponerle verduras al caldo.
Sà querida lectora y lector, pero qué le puedo contar a Usted, si sabe cómo se convierten las mamás y esposas en absolutas magas para hacer que alcance el dinero, ya que aún que el salario mÃnimo registró un pequeño incremento en este año, también lo tuvieron las verduras y productos básicos.
Moraleja: no todos tenemos en nuestra vida las mismas rachas; si usted está en temporada de vacas gordas, ahorre y haga su alcancÃa… no sea que llegue el tiempo de las vacas flacas y no tenga de donde jalar para comer.

























