La palabra no es para encubrir la verdad, sino para decirla.”
José Martí
Actualmente los mexicanos estamos viviendo serios problemas que han rebasado al Gobierno y a la sociedad en su conjunto, tales como: violencia generalizada; inseguridad para todos; poca competitividad; poco empleo; creciente inequidad entre personas, sectores económicos y regiones, poca cohesión social; además la existencia de un gran numero de compatriotas en pobreza, esta situación es semejante a las que se vivía antes de la Revolución, o sea que a la fecha no se ha logrado que los mexicanos veamos satisfechas las necesidades fundamentales como lo son la seguridad, la educación, la salud, la alimentación, la vivienda y que se tengan oportunidades de desarrollo para todos.
El Gobierno es quien tiene la responsabilidad de satisfacer esas necesidades sociales, por lo que requiere contar con recursos financieros suficientes, y para ello es necesario que los contribuyentes cumplan con sus obligaciones fiscales tal como lo establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, o sea que se requiere de la participación de todos.
En relación a lo anterior, muchas personas al igual que su servidor nos preguntamos que es lo que ha causado esa situación, por lo que platicando con amistades, familiares y funcionarios, he llegado a percibir que una de las principales causas de que el Gobierno no tenga los recursos financieros suficientes obedece a la “desconfianza”.
Pero esa desconfianza es de dos vías las que tienen o tenemos los ciudadanos del “Gobierno” y las que éste nos tiene a los ciudadanos, desafortunadamente es un circulo vicioso que ya tiene muchos años.
Por lo que se refiere a la desconfianza que notamos en los contribuyentes se percibe de manera muy sencilla como lo es al analizar las frases que con más frecuencia se escuchan y que dicen gran número de contribuyentes, cuando se les hacen las siguiente preguntas: ¿Por qué se quejan de tener que pagar de impuestos? o ¿Por qué no quieren pagar impuestos?, y las respuestas clásicas normalmente son:
“Para que los funcionarios se lo roben, mejor pago lo menos posible”
“Cada sexenio veo que los nuevos funcionarios estrenan automóviles ultimo modelo y yo no puedo”
“No hacen las obras que debieran y de las que realizan, a los contratistas les piden el diezmo”
“No Informan bien y de manera sencilla lo que están haciendo con el dinero del pueblo”
En lo anterior, se puede notar que los contribuyentes piensan que los dineros que se pagan en impuestos, o no son bien aplicados, o que una parte simplemente
desaparece, y que el gobierno no informa y no explica de forma sencilla el uso de los mismos.
Como se puede deducir esa “Desconfianza”, de los ciudadanos hace que paguen menos impuestos de lo que legalmente les corresponde, y es cuando se da lo que técnicamente denominamos “problemas de evasión o elusión fiscal”.
Por otra parte, como al principio señale esa desconfianza es de dos vía, por lo que a continuación comentaré los motivos de la desconfianza que en mi opinión el Gobierno les tiene a los contribuyentes:
La resistencia a pagar los tributos es tan antigua como la implantación de los mismos y eso lo saben muy bien en los gobiernos.
Por experiencia se tiene conocimiento que los contribuyentes aún sin ellos notarlo sienten un sacrificio pagar impuestos y eso les hace desear pagar lo menos posible y hasta no pagar.
Por el conocimiento de la idiosincrasia del pueblo: Este factor es quizás el que gravita con mayor intensidad
en la falta de conciencia tributaria, es un aspecto que está presente en todas las causas generadoras de evasión.
La Falta de solidaridad que perciben de la sociedad y sobre todo de los que más tienen.
Antes de continuar, considero pertinente comentar que la “Desconfianza” la considero como una de las principales causas de insuficientes ingresos público, sin embargo, hay otras que afectan mucho, y aunque no son objeto del presente, me permito únicamente enumerar algunas:
· Sentimiento o apreciación que el sistema tributario es injusto.
· La falta de solidaridad que tenemos.
· La falta de cultura fiscal.
· Deficiente Conciencia fiscal
· Egoísmo de los que más tienen
· Opinión de que el Gobierno no informa como debiera.
· Por imitación, cuando alguien sabe que otros evaden y no pasa nada, inicia practicas para no pagar impuestos ya sea total o parcialmente
· Sistema fiscal complicado.
· Falta capacidad fiscalizadora.
· Deficiente Rendición de Cuentas.
· En la administración pública hay algunos servidores que se prestan a ayudar para que se cometan actos de evasión fiscal, ya sea en forma pasiva o activa.
· El bajo riesgo que existe de que muchos evasores fiscales no sean detectados.
De lo anterior se desprende que el “Gobierno” (en cualquiera de sus tres órdenes) no puede contar con los recursos financieros para cumplir con sus funciones como es debido y tampoco pueda satisfacer las necesidades sociales que les corresponde atender. Y esa situación es muy grave para la vida de nuestro País.
Antes de jubilarme, en el trabajo cuando formulábamos un critica a algún proceso, procedimiento, o acción; con un amigo decíamos dame el remedio y el trapito, en este tema tal vez no lo tenga, pero creo poder hacer algunas sugerencias.
En primer lugar a los funcionarios de los primeros niveles jerárquicos de los tres ordenes de Gobierno, decirles que es muy importante que se ganen la confianza de los ciudadanos, y uno de los puntos que pueden resolver casi de inmediato es mediante, una “Rendición de Cuentas”, transparente, oportuna y clara, sobre este tema, se requiere que también apliquen lo antes posible lo dispuesto en la Ley de Contabilidad Gubernamental Vigente, ya que al hacerlo la información financiera, contable y presupuestal de los tres ordenes de gobierno, de todas las entidades federativas y sus municipios será homogénea.
También, los funcionarios de Gobierno requieren establecer estrategias y acciones para concientizar a los mexicanos sobre la importancia de que todos
cumplan pagando los impuestos que les corresponden de manera completa y oportuna.
Por lo que se refiere a nosotros los ciudadanos, considero que debemos de reflexionar que clase de País queremos, que si realmente anhelamos seguridad, educación, salud, alimentación, vivienda y que se tengan oportunidades de desarrollo para todos; toda vez que nosotros somos corresponsables para lograrlo.
Realmente creo, que en cuanto nos demos cuenta que el gobierno esté tratando de rescatar la confianza que se le debe de tener, nuestra obligación es darles el beneficio de la duda y empezar a cumplir debidamente.
Antes de concluir, se habla mucho que se requiere una “Reforma Hacendaria Integral” y esto es muy cierto, sin embargo, mientras no se logre que exista “Confianza”, duele decirlo, ninguna reforma logrará que se supere la baja recaudación tributaria y no se
tendrán recursos financieros para el desarrollo y bienestar de todos.
Por ultimo, a manera de reflexión me permito dejarles la cita de un párrafo del artículo: “Mentiras y verdades sobre los déficit y la deuda”, publicado el 20 de mayo de 2010 en la Revista Fusión.com, escrito por Juan Torres López.
“La alternativa a un gobierno que despilfarra no es otro que no gaste sino uno que gaste bien, que lo hace en lo que es necesario que gaste un gobierno, en capital y bienestar social”.
Manuel Montes y Arroyo

























