La mayorÃa de las veces es la vida la que te pone ante situaciones que hacen que todo se detenga, que la rutina se altere, que lo estable de tu vida se vuelva inestable. Puede ser una enfermedad grave, la presencia de la muerte, el final de una relación, un fracaso económico. Cualquier cosa puede ser el detonante de un cambio.
Pero lo que sucede es que la mayorÃa de las veces estas situaciones se interpretan como algo negativo, como “un castigoâ€, y no se sabe ver detrás, ver que en realidad pueden ser, si asà se desea, el inicio de un cambio. La pregunta que uno se deberÃa hacer es ¿Soy yo de las personas que ante las dificultades se hunden, o me niego a quedarme compadeciéndome de mà misma?
De todas formas el cambio no tiene por qué venir siempre acompañado de una situación dramática, algunas veces sucede que todo aparentemente está bien, pero una dentro se siente incómoda, inquieta. Esos sÃntomas son el “aviso†de que algo no está ajustado en tu vida, y es el momento de pararse, autoanalizarse y ser muy sincera con una misma, porque sucede que en muchas ocasiones una dice que quiere cambiar pero, en realidad, no está dispuesta a lo que ello implica.
Para cambiar hay que ser frÃa para ver tu realidad y, sobre todo, no autoengañarse, porque si eres de las personas que están satisfechas de sà mismas, si crees que lo que ves, oyes o piensas es lo real, lo correcto, lo verdadero, si crees que tal y como eres está todo bien, entonces no sigas leyendo, porque en realidad no sientes ninguna necesidad de cambiar, estás enamorada de ti, estás en esa fase en la que todo lo que ves es lo que quieres ver. Suerte, y que cuando despiertes el golpe no sea muy grande y te permita reaccionar.
Si en cambio eres una persona que no te gusta como eres y te has llenado de estudios, conocimientos y teorÃas de cómo se supone que son las cosas. Si eres una gran oradora capaz de convencer con sus teorÃas. Si siempre tienes respuesta para todo lo que sucede, si sabes cómo se solucionan las cosas, te dirÃa que te hicieras unas sencillas preguntas… ¿Cuánto aplico en mi vida todo lo que conozco y teorizo? ¿He cambiado en los últimos años, meses o dÃas? ¿El cambio lo veo sólo yo o los demás lo perciben y me lo dicen? ¿Pregunto alguna vez a alguien que me diga cómo ve que soy, qué le llega de mÃ?
Si todas las respuestas son afirmativas entonces tampoco sigas leyendo, ya sabes la teorÃa y ya sabes cómo se puede cambiar, asà que solo queda confiar en que no te autoengañes y realmente estés cambiando.
Si crees que eres como eres y no hay posibilidad, o no te apetece, o no estás dispuesta a cambiar. No pierdas el tiempo, cambia de página porque lo que viene a continuación no te sirve para nada.
Pero, si no te gusta como eres y ya has pasado la fase de creer que todo lo que te sucede es por culpa de los demás. Si estás decidida a tomar las riendas de tu vida porque crees que todo puede ser diferente, entonces continúa leyendo, lo que viene a continuación son unos consejos para empezar un camino, es una cuerda en el vacÃo, pero sólo para empezar, porque tienes que ser tú quien ajuste, equilibre y aprenda a utilizar cada uno de los ingredientes. El resultado es infinito porque tú eres infinita.
Lo primero, lo imprescindible para iniciar el cambio, es querer, desear, comprender y necesitar cambiar. A pesar de lo que puedas leer o escuchar de los expertos sobre lo difÃcil o imposible que es cambiar, cuando uno lo desea con todas sus fuerzas lo consigue. Siempre.
Empieza por definir lo que quieres conseguir y porqué, luego visualÃzate que lo has conseguido, y no permitas que nada se interponga entre tu objetivo y tu firme decisión de conseguirlo.
Trabaja fuera del tiempo, no te pongas fechas, tampoco te desanimes cuando veas que al principio no lo consigues, porque sucede que cuanto más quieres dominar algo menos lo haces, eso es asà muchas veces, en parte porque en realidad ahora te das cuenta de algo que antes ya existÃa aunque tú no te enterases.
Yo siempre digo que es como abrir una ventana y que entre más luz, esa luz ilumina el desorden, el polvo y los trastos viejos que hay en la habitación. No hay más porque ahora los veas, en realidad ya estaban allÃ. Pero si ahora los ves puedes solucionarlos.
Y ante tanto desastre como encuentres en tu interior cuando abras la ventana, sólo puedes permitirte una actitud, y es una firme convicción de que lo vas a conseguir, porque no se trata sólo de creer en ello, tienes que saber dentro de ti, saber de forma profunda, que sÃ, que puedes hacerlo, para que asÃ, el único punto de apoyo seas tú, para que cuando el exterior te lo ponga difÃcil puedas confiar en ti. Afirma dentro de ti que sÃ, que ya estás cambiando.
En segundo lugar tienes que convertirte en una humilde alumna de la vida, de lo y los que te rodean. Tienes que crear nuevas respuestas en tu mente, y ello requiere tiempo y práctica constante. Por eso tienes que establecer un orden de prioridades, no puedes seguir atrapada en un sistema de trabajo, estudio, familia, etc. que llenen todos los momentos de tú dÃa y no te dejen tiempo para ti, porque sobre todo al principio necesitas darte un tiempo todos los dÃas, un tiempo para de forma serena y relajada concentrarte en ti, repasar lo que quieres conseguir, analizar lo que estás haciendo, estudiar y profundizar.
Luego poco a poco verás cómo de forma natural el resto del dÃa estás cada vez más receptiva a otras cosas, percibirás no sólo el mundo que está delante de ti, sino otro, el auténtico, el que está detrás de todo. Y lógicamente te sucederá que necesitarás cambiar de hábitos, pero sobre todo lo que más notarás es que necesitarás ser distinta, dejar de funcionar con el “automático†y preguntarte constantemente cómo son las cosas, o cómo se pueden hacer de otra manera.
AsÃ, casi sin darte cuenta, estarás haciendo un doble trabajo, por una parte conocerte a ti misma, por otra nacer a la vida que te rodea. Y dejarás de ser una persona previsible.
Por último, no te olvides de que estamos en un planeta tierra cuyas tres cuartas partes es agua, nosotros somos un 70% agua, nuestros primeros meses de vida permanecemos sumergidos en el agua de una inmensa esfera que es el vientre de nuestra madre, por tanto, para esta transformación que necesitas dar, para este renacer, siéntete agua, siéntete fluida, no te aferres a nada.
Pensamientos, creencias, gustos, miedos, esquemas, nada se le resisten al agua, dúchate cada dÃa en nuevas ideas y pensamientos y deja que aquello que trata de detenerte se marche por el desagüe de la vida.
No retengas, fluye, fluye hasta sentirte como una gota muy pequeña que se mueve en el océano de la vida y que posee en su interior toda la fuerza y poder del mar.
Luego llegará un dÃa en que te darás cuenta de que tú eres tu propia cuerda en el vacÃo. Comprenderás que todo está dentro, los problemas y las soluciones, lo que es y lo que no es.
Todo en continuo movimiento y transformación.
Todo para llevarnos a través de este viaje que es la vida y cuyo final no existe porque en realidad somos infinitos…

























