Años atrás, en la época del presidencialismo, cuando el partido hegemónico gobernaba la nación mexicana, las adecuaciones en materia fiscal surgían a modo de la clase en el poder, para consolidar el sistema fiscal nacional, derivado de los golpes que en tribunales los particulares hacían mella y con ello erosionaban las finanzas públicas.

Cuando llega la mal denominada “alternancia” en el poder, creímos que de inmediato podríamos contar con un sistema impositivo sencillo, cómodo, económico, sin embargo el sexenio llegó a su fin sin una luz clara respecto a una reforma fiscal integral.

En el presente sexenio ya casi en su ocaso, aquel ideal de la tan anhelada reforma fiscal no tiene aún forma, los remiendos a la ley se dejaron de hacer, al aprobar en su momento la Ley del Impuesto Empresarial a Tasa Única, ya que con esta nueva contribución, se acotaban de facto los regímenes especiales que gozan actualmente de beneficios para no pagar el Impuesto Sobre la Renta.

Hoy el tema en el Congreso de la Unión, es precisamente una iniciativa de ley presentada por el senador de extracción priísta Manlio Fabio Beltrones, tocando el tema de la reforma fiscal, donde se prevé la abrogación del Impuesto Empresarial a Tasa Única y se especula que no habría revisión en la Ley del Impuesto Sobre la Renta a los regímenes de excepción.

 

Loable labor del legislador que se preocupa por un tema del cual sus correligionarios de partido durante el tiempo que detentaron el poder consideraron, pero se equivoca el señor senador, se puede interpretar que su actuación obedece más a intereses populistas que a sacar adelante una reforma fiscal en beneficio de los contribuyentes, ya que su función legislativa en el tema fiscal, solo es de revisor en el proceso legislativo, no de iniciador, esto lo precisa el inciso h) del artículo 72 de la Constitución Federal, al establecer que es facultad exclusiva de la Cámara de Diputados, conocer de inicio las iniciativas que versen específicamente sobre contribuciones o impuestos entre otros temas.

El tema de la reforma fiscal es y será complejo mientras no exista unidad en el Congreso de la Unión, unidad y voluntad política de poder hacer crecer a este país, teniendo como resultado a un contribuyente satisfecho para poder cumplir con sus obligaciones para con el estado mexicano, claro esta, siempre y cuando el destino de dichas aportaciones sean para atender efectivamente el bien común.

Por ahora, la reforma fiscal que Beltrones propone se encuentra en la Comisión de Hacienda para su análisis, ya los legisladores de extracción panista dicen que de aprobarla se causaría una perdida en la recaudación del 1.5% del producto interno bruto, complicando la recaudación del Impuesto al Valor Agregado.

Hoy los legisladores intentan encontrar el hilo negro en la recaudación tributaria, analizan todas las propuestas que se han presentado, seguramente para armar un nuevo galimatías, cuando todo puede ser sencillo, lástima de la falta de interés por prestar un efectivo servicio a la nación y a sus gobernados.

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