El régimen libio anunció el viernes un alto el fuego, en momentos en que una coalición internacional se aprestaba a lanzar, con el aval de la ONU, ataques aéreos para frenar la matanza de civiles en la ofensiva de las fuerzas del coronel Muamar Gadafi contra zonas rebeldes.

El comandante rebelde Jalifa Heftir declaró que el anuncio del cese de hostilidades era una mera “artimaña”. “Todo el mundo sabe que Muamar Gadafi es un mentiroso. Él mismo, sus hijos y su familia, y todos los que están con él son unos mentirosos”, insistió.

Libia “decidió aplicar de inmediato un alto el fuego y dar por terminadas todas las operaciones militares”, dijo en Trípoli el canciller libio, Musa Kusa.

Kusa aseguró que el gobierno había tomado esa decisión al verse “forzado a acatar”, como miembro de Naciones Unidas, la resolución del Consejo de Seguridad que autorizó el uso de la fuerza para evitar el bombardeo de la población civil.

Resultaba imposible verificar si los combates han cesado realmente tras ese anuncio, reseñó AFP.

La OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) indicó casi de forma simultánea que estaba acelerando la planificación de una eventual participación en una intervención militar en Libia. La Unión Europea (UE) dijo que estaba “examinando los detalles”.

Las reacciones internacionales fueron por lo general de recelo.

La secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, exigió hechos concretos al régimen de Gadafi. “La situación evoluciona rápidamente. No vamos a dejarnos impresionar por palabras. Necesitamos ver actos en el terreno”, afirmó.

El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, dijo que “la comunidad internacional no se va a dejar engañar por el régimen libio y va a verificar con todos los medios a su alcance el cumplimiento estricto de la resolución” de la ONU.

Zapatero se expresaba en una rueda de prensa en Madrid junto al secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, quien dijo que, con o sin alto el fuego, los autores de crímenes “contra civiles desarmados y pacíficos” en Libia “deberán rendir cuentas y comparecerán ante la justicia”.

La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, cuyo país se opone a una intervención militar, consideró en cambio “alentadora” la actitud libia. No obstante, dijo, que “el mundo y la comunidad internacional deberán asegurarse en todo caso de que no se trata de maniobras dilatorias o de estratagemas”.

La UE impuso por su lado nuevas sanciones contra once libios, la mayoría de ellos miembros del gobierno de Gadafi, y a nueve entidades del país norafricano, por su implicación en la represión.

Gadafi, en el poder desde 1969, había prometido poco antes del anuncio del alto el fuego convertir en un “infierno” la vida de quienes participen en un ataque contra Libia. “Si el mundo se vuelve loco, nosotros también. Responderemos. Sus vidas se convertirán en un infierno”, dijo el dirigente libio, en una entrevista con la televisión pública RTP.

“El mar Mediterráneo se verá asolado. No habrá más seguridad para el tráfico aéreo o marítimo”, auguró.

El portavoz del gobierno francés, François Baroin, había declarado poco antes que los ataques contra libia empezarían de forma inminente, “dentro de unas horas”. No será “una ocupación del territorio” sino “un dispositivo de índole militar para proteger al pueblo libio y permitirle coronar su impulso de libertad y por lo tanto la caída del régimen de Gadafi”, agregó.

El Consejo de Seguridad de la ONU autorizó el jueves a “tomar todas las medidas necesarias (…) para proteger a los civiles y las zonas habitadas por civiles bajo la amenaza de ataques (de las fuerzas de Gadafi)” y aprobó el establecimiento de una zona de exclusión aérea sobre Libia.

La resolución excluye “una fuerza extranjera de ocupación bajo cualquier forma y en cualquier parte del territorio libio”, pero no descarta ataques aéreos.

El Consejo aprobó la resolución por diez votos a favor y cinco abstenciones, incluidas las de dos de los cinco miembros permanentes de esa instancia de la ONU (Rusia y China). También se abstuvieron Alemania, India y Brasil.

Varios países, entre ellos Estados unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Qatar, Canadá y España hacían preparativos para participar o para apoyar una acción militar en Libia.

China se dijo en cambio “adversa al uso de la fuerza militar en las relaciones internacionales”.

La Liga Árabe reiteró su apoyo a la imposición de un zona de exclusión aérea sobre Libia.

La UE, La Liga Árabe y la Unión Africana realizarán el sábado una cumbre en París, con participación de Ban Ki-moon.

En el terreno, las fuerzas de Gadafi prosiguieron al menos durante la mañana su contraofensiva.

Testigos dieron parte de combates entre rebeldes y fuerzas gubernamentales en Zenten y Nalut (oeste).

Un portavoz de la oposición señaló intensos bombardeos sobre Misrata, una localidad en manos de la oposición, a 200 km al este de Trípoli. También hubo enfrentamientos en la zona de Ajdabiya. Un periodista de la AFP oyó varias explosiones en la zona de Zuwatiná, un pequeño puerto petrolero al noroeste de Ajdabiya.

La resolución de la ONU fue recibida con disparos de alegría en Bengasi, el bastión de la oposición, a 1.000 km al este de Bengasi.

El avance de las tropas leales a Gadafi ha provocado un éxodo creciente de libios en dirección de la frontera egipcia. Unas 300.000 personas han huido del país desde el 15 de febrero.(Agencias)