Estados Unidos y varios paÃses de Europa atacaron a las fuerzas del gobernante Muammar Gaddafi con aviones y decenas de misiles entre explosiones y disparos de artillerÃa en la capital durante la madrugada del domingo, mientras el lÃder libio amenazó con una guerra prolongada con “paciencia ilimitada y fe profunda” .
La televisión estatal de Libia informó que 48 personas habÃan muerto en los ataques, que constituyeron la campaña militar internacional más amplia desde la guerra de Irak. La ofensiva tuvo el propósito de instrumentar la zona de exclusión aérea autorizada por la ONU en apoyo de los rebeldes que perdÃan terreno ante el mayor poderÃo bélico del régimen.
En Bengasi, la capital rebelde y la primera ciudad que cayó en la revuelta iniciada el 15 de febrero, varias personas dijeron que la acción internacional llegó justo a tiempo. Los tanques y los soldados del gobierno libio habÃan llegado el sábado a la periferia de la ciudad. “Era cosa de minutos y las fuerzas de Gaddafi habrÃan estado en Bengasi” , consideró Akram Abdul Wahab, un carnicero de 20 años de edad que vive en esa localidad.
En una llamada telefónica a la televisión estatal, Gaddafi afirmó que no cederÃa ante la ciudad en poder de los insurrectos y dijo que el gobierno habÃa abierto los depósitos de armas a todos los libios, y que éstos ya estaban provistos de “armas automáticas, morteros y bombas”
Antes de esas declaraciones, el veterano gobernante libio afirmó que defenderÃa a su paÃs de lo que llamó una “una agresión de cruzados” y advirtió que la participación de fuerzas internacionales pondrá en peligro al Mediterráneo y al norte de Africa, y en riesgo a la población civil.
Las fuerzas armadas de Estados Unidos dijeron que 112 misiles de crucero Tomahawk fueron lanzados desde buques y submarinos estadounidenses y británicos hacia más de 20 blancos en costas con la intención de permitir patrullas aéreas e impedir acciones de la fuerza aérea de Libia. Varios cazas franceses fueron los primeros en abrir fuego y atacaron diversos en la región oriental en apoyo a los rebeldes que dominan esa zona, mientras los cazas británicos también bombardearon lugares del paÃs norafricano.
El presidente estadounidense Barack Obama dijo que la acción militar no era su primera opción y reiteró que no enviarÃa fuerzas terrestres de Estados Unidos.Los ataques de los aliados fueron una escalada drástica en la campaña internacional por detener a las fuerzas de Gaddafi después de varias semanas en los rebeldes habÃan suplicado ayuda al perder los avances que habÃan logrado en su intento por forzar la salida de Gaddafi.
























