El 4 de julio de 1776 representantes de las Trece Colonias en la actual América del norte, redactan su Declaración de Independencia constituyendo los Estados Unidos de América; 34 años después, en nuestro país se daba el grito de Dolores, los movimientos independentistas no estuvieron muy lejanos uno de otro, sin embargo lo que son hoy estos dos países en diversos ámbitos, a pesar de ser vecinos, no los separan tan solo 34 años, sino un gran abismo.

Comparo la situación del vecino país del norte con el nuestro en el tema de la independencia de cada uno de ellos, ya que a partir de la idea del primero, el segundo también actúa, se adopta al igual que ellos, un Estado que se rige bajo el principio de la división de poderes entre otras muchas cosas.

El tema fiscal en especial, se consolida por nuestro país vecino, por el temor del contribuyente hacia el poder de imperio con el que cuenta el Estado en la aplicación del derecho, mientras que en nuestro país el deporte nacional por excelencia es la evasión de nuestras obligaciones tributarias que sirven para el sostenimiento del gasto público.

Hoy en especial, me llama la atención un anuncio que hace la oficina del fisco estadounidense (Servicio de Recaudación Fiscal)(IRS), tendiente a la vigilancia de los contribuyentes pertenecientes al grupo de mayores ingresos, considerando como tales, a los que ganen más de 10 millones de dólares (mdd), ya que estarán siendo vigilados, tratando de erradicar la percepción de que los ricos salen absueltos de las auditorias, mientras que los demás sí pagan.

Los millonarios regulares también estuvieron bajo la lupa. Las auditorías a contribuyentes con ingresos superiores al millón de dólares aumentaron 15% el año pasado. La medida obedece a que el IRS busca aumentar la recaudación y mejorar su imagen ante el contribuyente promedio, que piensa que el fisco favorece a los más acaudalados, dado que los contribuyentes adinerados pueden gastar más dinero en contadores y asesores fiscales, la percepción ha sido que ellos pueden engañar al sistema con mayor facilidad que un contribuyente de a pie, que hace sus declaraciones por su cuenta.

Y como mayor auditoría a los ricos se traduce en más ingresos para Hacienda, los fondos recaudados de las auditorías aumentarían. El IRS está buscando fuentes adicionales de ingresos, y mientras más alto sea el ingreso, mayor será la potencial recompensa cuando el IRS encuentra errores.

Un incremento en las auditorías no significa necesariamente que el fisco descubra de inmediato minas de oro evasoras. Muchas auditorías tardan años en resolverse, así que el IRS necesitará calibrar cuánto dinero se recauda en los próximos años gracias a estos esfuerzos.

¿Por que no tomar en nuestro país acciones similares?, aquí tenemos que muchos de los ricos son políticos.

Seguramente las finanzas públicas entonces estarían fortalecidas.