Uno de los principales problemas que se tiene al tratar a un paciente con problemas de alcoholismo o de adicción a una determinada droga es la resistencia que presenta para aceptar su condición de alcohólico o bien admitir su incapacidad para abandonar, con éxito, una adicción a las drogas.
En el presente articulo veremos cuales son las causas por las que una persona con problemas de alcohol y/o drogas no acepta su condición adictiva.
En primer lugar nos argumentan “Yo no soy adicto porque no consumo a diario”
Esta es una de los mitos más frecuentes. Lo que se sabe es que muchos de los pacientes que llegaron al consumo diario, pasaron por el consumo quincenal, luego semanal, hasta llegar a las 2 a 3 veces por semana. Existe también una gran proporción de adictos, que sólo consumen los fines de semana, lo que tipifica su condición adictiva no es únicamente la frecuencia sino también la repercusión de su consumo en el carácter de la persona, su trabajo, su economÃa etc.
En segundo lugar escuchamos lo siguiente: “Yo no soy adicto porque nunca consumo sólo.”
Cierto es que muchos alcohólicos o drogadictos piensan que porque consumen alcohol en ocasión de reuniones con amistades y en eventos sociales o hasta deportivos no son dependientes. Tal situación se aplica más al alcohol. En estos casos la persona con problema de alcoholismo tratará de ocultar su adicción a como de lugar, por lo tanto, el enfermo utilizará el consumo social como estrategia para poder justificar constantemente su consumo.
En tercer lugar tenemos la argumentación: “Yo no soy alcohólico o drogadicto porque trabajo (estudio, cumplo mis deberes)”
Particularmente con el alcohol, el trabajo o los estudios muchas veces pasan inalterados en las primeras etapas de la adicción. La persona con frecuencia trata de utilizar tales situaciones para no considerarse como dependiente. Ha habido alcohólicos y drogadictos de muchos años, que en gran parte de su carrera adictiva han preservado su empleo o trabajo. Aquà las manifestaciones de la dependencia se dan en torno a la familia y el carácter de la persona.
En cuarto lugar escuchamos: “Yo no soy adicto por que cuando quiero dejo de tomar o de consumir drogas”
Lo que actualmente se sabe es que la mayorÃa de los dependientes al alcohol en alguna etapa de su vida de consumo, sin un tratamiento formal, si han podido transitoriamente dejar de consumir por varios meses, lo cual no significa en absoluto que efectivamente tengan el control de su adicción. Los factores asociados a tales perÃodos de abstinencia generalmente se vinculan con cambio de barrio, complicación médica por el consumo, una nueva relación sentimental, ingresar a trabajo totalmente estructurado y agotador, adquirir nuevos vÃnculos religiosos etc.
En quinto lugar tenemos el siguiente razonamiento: “Yo no soy alcohólico, por que mis exámenes de laboratorio y de sangre son todos normales.”
Este es él más absurdo; hay que resaltar que es necesario que pase algún tiempo de consumo intenso para que las pruebas de laboratorio del hÃgado, riñón o sangre sean positivas en cuanto al daño causado por el consumo de drogas o alcohol. En la actualidad existen reactivos capaces de detectar diferentes tipos de droga en el organismo y se utilizan para conocer el tipo de droga consumida para aplicar el tratamiento de desintoxicación correspondiente. Pero esto no significa que la adicción se diagnostica por el laboratorio sino por las consecuencias del consumo en la persona, aspecto que es positivo muchos años antes de las manifestaciones bioquÃmicas o médicas.
En un sexto lugar tenemos esto: “Yo no soy alcohólico porque nunca tomo otra cosa que no sea cerveza”
Muchas personas piensan que por tener la cerveza una menor graduación alcohólica es por eso menos intoxicante y adictiva que el ron, tequila, whisky, vodka o vino. Sin embargo, se sabe que los niveles de riesgo de consumo de alcohol en varones se establecen a partir de los 150 ml (en mujeres 120 ml) de alcohol absoluto, que en la cerveza equivalen a 4 1/2 botellas, en vino a l 1/2 botellas y en alcoholes destilados (ron, whisky o tequila) a menos de 1/4 botella por lo cual la diferencia sólo se da en términos de cantidad, pero el agente tóxico, etanol, es el mismo. A su vez es muy frecuente que la persona se torne dependiente (alcohólica) con el alcohol destilado y conforme avanza su enfermedad etÃlica y por las ventajas económicas cambie al consumo de cerveza (o viceversa) dando lugar a la creencia en muchos que fue el ron, tequila o vino el causante de su adicción.
La negación asume muchas formas:
Minimizar: “Solo bebo para socializar”. “Para relajarme un poco” “No tiene nada de malo”
Evitar el tema por completo (ignorarlo o desviar la atención a otro asunto de menor importancia.)
Culpar a otros: “Quién no harÃa esto en mi situaciónâ€. “Tomo para ahogar mis penas” (pero las penas saben nadar) y no las ahogan, al contrario.
Racionalizar: “Lo mÃo no es tan graveâ€. “No es para tanto” “Están siendo muy exagerados”
Como podemos ver la negación es un autentico problema y es el primer obstáculo que se debe vencer cuando tratamos un problema de adicción

























