Ayer tomaron posesión como gobernadores Ángel Heladio Aguirre Rivero, en Guerrero, y Francisco Olvera, en Hidalgo, acompañados de otros mandatarios estatales, así como de integrantes de sus partidos e invitados del gobierno federal.

En el primer caso, Aguirre Rivero rindió protesta como gobernador constitucional de Guerrero y advirtió que llega al cargo sin revanchismos y “sin rencores”.

Aseguró que encabezará un gobierno incluyente, de manos limpias y nunca desagradecido. “A partir de este día gobernaré para todos, sin distinciones ideológicas, sin rencores, sustentado en los ideales de una izquierda sensible, moderna, progresista, que no mira el poder por el poder, sino como instrumento de servicio”.

“No habrá dilemas ni tibiezas, no permitiré que Guerrero sea botín de la avaricia”, advirtió sin la presencia de su antecesor, Zeferino Torreblanca, quien pese a haber llegado a la gubernatura por el mismo partido que él no acudió a la ceremonia de transmisión de poderes.

El nuevo mandatario, quien asumió el interinato en Guerrero de 1996 a 1999 tras la remoción de Rubén Figueroa, garantizó que se informará de la situación que guarda la administración estatal y manifestó que cumplirá estrictamente la ley en las licitaciones de compra de medicamentos cuestionadas en la administración que concluyó, y aclaró que el “famoso helicóptero” de la Secretaría de Salud estatal, utilizado por Fernando Reyna, regidor del partido Verde en Acapulco, no volverá a ser usado para otros fines que no sea el traslado de enfermos. El funcionario lo utilizó para un evento deportivo.

Aguirre Rivero aseguró que casos que “hoy están pendientes”, como el asesinato hace un año de Armando Chavarría y la golpiza a Guillermo Sánchez Nava serán esclarecidos por la procuraduría estatal, a cargo del perredista Alberto López Rosas, a quien instruyó revisar a fondo los expedientes.

Agradeció el respaldo del presidente Felipe Calderón para la modernización e implementación de una nueva corporación policiaca en Guerrero.

Respecto al Tianguis Turístico de Acapulco, Aguirre Rivero dijo que surgió hace más de 30 años para promover a ese puerto y por eso el próximo lunes se reunirá con la secretaria del ramo, Gloria Guevara, para pedirle reconsiderar la decisión de sacar el evento del estado.

Esbozó que el nuevo gobierno orientará acciones en cuatro ejes fundamentales y dará alta prioridad a los programas sociales, como los que se aplican en el Distrito Federal, dijo en su discurso ante la legislatura local.

En presencia del jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard, los mandatarios de Michoacán, Leonel Godoy; Morelos, Marco Adame; Puebla, Rafael Moreno Valle, y Oaxaca, Gabino Cué, así como del secretario de Gobernación, José Francisco Blake Mora, en representación del presidente Felipe Calderón, dio a conocer que la tarjeta “la cumplidora”, entregada en campaña, será suplida por la credencial “Guerrero cumple”.

El ex priista organizó una comida en Acapulco posteriormente a su toma de posesión y una verbena popular en la explanada del Palacio de Gobierno.

En entrevista antes del acto en el Congreso local, Gabino Cué defendió las alianzas electorales al señalar que los partidos se alían cuando hay un interés común, por lo que son capaces de ponerse de acuerdo, porque todos buscan el beneficio y el cambio de sus estados. En Oaxaca, agregó, la coalición no sólo se quedó en lo electoral, pues su gobierno es plural.

En su posicionamiento, los partidos opositores, PRI, Verde y Nueva Alianza pidieron a Aguirre Rivero que no asuma actitudes autoritarias y le adviritieron que su legitimación dependerá del ejercicio de su gobiermo.

La diputada del PRI Guadalupe Gómez Maganda fue la más dura en su posicionamiento al criticar una “izquierda sin rumbo y una derecha incapaz”, y puntualizar que la derrota en Guerrero sirvió al PRI para depurarse.

El PRD a través de Faustino Soto le pidió no ser un gobernador más, “sino el mejor”.