La reciente implementación del “Plan Justo y Recíproco” por parte de la administración de los Estados Unidos ha traído consigo una preocupante confusión respecto a la naturaleza del Impuesto al Valor Agregado (IVA), planteando erróneamente que este impuesto actúa como una barrera comercial o un arancel encubierto, por lo que la International Chamber of Commerce (ICC) global e ICC México consideramos fundamental aclarar esta percepción equivocada, ya que las implicaciones de tal error podrían distorsionar las bases del comercio internacional y desatar respuestas proteccionistas injustificadas.

El IVA es, por definición, un impuesto indirecto al consumo que se aplica al valor añadido en cada etapa de la cadena de producción y distribución de bienes y servicios, destaca un Informe de Política de la ICC, donde subraya que la característica esencial del Impuesto al Valor Agregado es la neutralidad. Es decir, cada empresa a lo largo de la cadena puede deducir el IVA que ha pagado en sus compras (IVA soportado), trasladando la carga final exclusivamente al consumidor y este principio se sostiene tanto para productos nacionales como importados, garantizando que todos los bienes compitan en igualdad de condiciones dentro del mercado.

El principio de destino es clave para comprender por qué el IVA no discrimina contra las importaciones, ya que, bajo este principio, las exportaciones están exentas de IVA en el país de origen para evitar una doble imposición —es decir, para que el producto no pague impuestos tanto en el país donde se produce como en el país donde se consume—, mientras que las importaciones pagan el IVA del país de destino, igual que cualquier producto local. De esta forma, un automóvil fabricado en México que se exporta a Estados Unidos sale exento de IVA, y un automóvil estadounidense que se importa a México paga el IVA mexicano y este mecanismo no tiene nada que ver con un arancel, ya que no encarece las importaciones respecto a los productos locales, sino que asegura una tributación equitativa basada en el lugar donde ocurre el consumo.

De acuerdo con la ICC Global e ICC México, comparar el IVA con un arancel es un error conceptual grave porque los aranceles son impuestos directos sobre las importaciones con un propósito claro: proteger las industrias nacionales al elevar artificialmente el precio de los bienes extranjeros. El IVA, en cambio, no protege a las industrias locales ni impone sobrecostos diferenciados a los productos importados; únicamente grava el consumo sin importar el origen de los bienes, por lo que ignorar esta diferencia fundamental podría conducir a medidas de represalia comercial infundadas, erosionando la cooperación internacional y desestabilizando las cadenas de suministro globales