Siempre se ha dicho que hombres y mujeres son distintos, marcándose a lo largo de la vida un sinnúmero de diferencias entre sÃ; por un lado mientras que están en el desarrollo gestacional, comienzan a liberarse ciertas hormonas que conducirán a la formación tanto de las estructuras cerebrales masculina y femenina, asà como de los órganos sexuales, dando origen al sexo de un individuo. Más tarde, esa diferenciación a nivel cerebral, determinará sus emociones y su conducta, reforzados por supuesto, por el contexto tanto familiar como social y cultural.
Conforme avanzan las etapas del desarrollo, pasa por la infancia, luego por la adolescencia, después llega a la adultez, que para fines de estudio se puede dividir en tres: La primera, conocida como adultez temprana o juventud y abarca de los 20 a los 40 o 45 años aproximadamente; la segunda, llamada adultez media o madurez va de los 45 a los 65 años y finalmente, la tercera que es la adultez tardÃa o senectud, de los 66 años en adelante.
Una vez que llega hasta aquÃ, se va aproximando hacia un momento crucial en la vida de todo ser humano: “La Elección de Parejaâ€, la cual surge las más de las veces en la juventud. Sin embargo, actualmente puede notarse una tendencia a llevar a cabo tal elección, hacia la mitad de dicha etapa.
Entre los 28 y 34 años, existe una fase de Transición dónde todavÃa se cuestionan aspectos relacionados por un lado con la familia y por otro con el trabajo, luego de ello surge algo denominado Arraigo que puede darse de los 33 a los 43 años, en este momento, es cuando se compromete en realidad con los aspectos importantes de su vida y se desliga de anteriores influencias. Posterior a esto viene la última fase, Transición de la madurez entre los 40 y 45 años, ahora se cuestiona la mayor parte de los aspectos de su vida y se genera una concientización del tiempo que le queda.
Todo esto hace posible que se busque una pareja a través de las distintas etapas, a pesar de que sea mayor la tendencia en la segunda, es posible que hacia el final de la juventud, surjan dudas acerca de sus previas elecciones y la satisfacción que le producen las mismas, además de todo lo que integra su entorno.
Pero ¿qué es lo que lleva a una mujer o a un hombre a elegir a su pareja?, existen muchas teorÃas que pueden explicar tal situación y eso mismo ha motivado el realizar una serie de investigaciones que puedan constatar en qué se basan para escoger a una persona de entre otras tantas y definir si es que son quienes eligen o bien son elegidos, marcando con esto incluso los roles en tal interacción.
Pues bien, el aspecto que ocupa el primer lugar, indudablemente es el AMOR. Cuando es positivo influye en alcanzar las metas del individuo, favorece la tolerancia, el auto-sacrificio, la amistad y requiere del conocimiento de aquello que se ama, asà como también de esfuerzo. Fromm, refiere que el amor comienza cuando una persona siente que las necesidades de otra persona, son tan importantes como las propias.
Otra postura es que existe una serie de necesidades que se buscan satisfacer a través de la unión con una pareja, tales como seguridad, compañÃa para alejar el miedo a la soledad, escapar de la familia de origen, adquirir prestigio o status.
En tercer lugar, están los factores que influyen en las elecciones de pareja, y es que se tiende a buscar a aquellas personas que son semejantes, es decir tienen rasgos en común, comparten intereses, aficiones, cultura, metas, religión, nivel social, intelectual o económico entre otros.
El siguiente aspecto a considerar, es la complementariedad, lo que algunos llaman “encontrar a su media naranjaâ€; consiste en la búsqueda de personas con necesidades y caracterÃsticas diferentes a las propias, con el fin de satisfacerse mutuamente y compensar aquéllas cualidades de las que se carece.
Se pueden mencionar también otros puntos que determinan la elección de una pareja, como es la proximidad, es decir, se relaciona con aquellos con los que se está más cerca porque se les puede, en cierta medida, conocer mejor e incluso llegar a predecir su comportamiento, lo cual resulta bastante cómodo; se da por convivencia cotidiana.
La apariencia fÃsica, también ocupa un lugar destacado, las personas atractivas fÃsicamente se asocian con autoestima y seguridad en si mismos, además mirar algo que se considera bello produce placer y se cree que la belleza se encontrará tanto fuera como dentro de la persona.
No se puede descartar a las caracterÃsticas de personalidad y a las cualidades, que también son focos de atención, sobre todo cuando se está frente a una persona que se le admira por su conducta, por su buen humor, su generosidad, simpatÃa, responsabilidad, compromiso por mencionar algunas.
Por último, la reciprocidad la cual implica que las personas, son atraÃdas por aquellas que han demostrado su buen gusto y criterio al elegirlas.
Con todo lo anterior, es posible concluir que las parejas no necesariamente son “parejasâ€, es decir que siempre existirán grandes diferencias, lo que las hace disparejas; sin embargo, en la medida en que logren conciliar e integrar dichas diferencias, podrán permanecer juntos en la lucha por alcanzar un mismo fin.

























