No tengo la más remota idea de quien sea Juan Salvador Topete, pero en estos dÃas he recibido un correo electrónico con su nombre y correo; es una de esas “cadenas” que se originan Dios sabe donde y que son reenviadas por diversos destinatarios a otros receptores y terminan en ocasiones dando la vuelta al mundo en cuestión de pocas horas. Maravillas de la tecnologÃa moderna.
El citado correo contiene una serie de datos sobre nuestros diputados, personajes que como es sabido, ocupan, junto con las estructuras de impartición justicia, el último y más bajo nivel en lo referente al aprecio y credibilidad por parte de los mexicanos. Posición a mi parecer ganada a pulso y que sinceramente, al paso que van, no veo como la puedan abandonar, (¿Ya vieron “Presunto culpable?). Para dar un ejemplo, el penúltimo en reenviarme el correo les espeta una catarata de duros adjetivos, a su juicio mas que bien ganados. Parece ser que para el mexicano ” de a pie” pocas cosas le merecen menos aprecio que un diputado o un cuico.
Como se trata de una denuncia que no se concreta a manifestar una inconformidad sino que enuncia sus argumentos y aparte nos atañe a todos, pues la hago publica en este espacio. Ya el lector, con su gran sabidurÃa, decidirá.
Transcribo:
Está claro que cuando se habla de “los 500”, la referencia es a los diputados federales, cuya popularidad en todas las encuestas está en los últimos lugares, junto con los policÃas judiciales.
En estos dÃas ha arreciado el reproche social al despilfarro que representa el sostenimiento de los 500 diputados federales, cosa que hemos soportado durante años. Una rápida revisión de sus prebendas explica por qué a los mexicanos el Poder Legislativo nos cuesta nueve mil millones de pesos al año y, con el Poder Judicial, en otro nivel de excesos, no da cuentas a nadie, haciendo de la transparencia un asunto sólo de los demás y del fuero, tapadera.
Los diputados tienen un sueldo mensual, dieta, le llaman, de 105 mil 370 pesos, que restados los impuestos, les dejan 77 mil 745. Hace poco hubo un escándalo al saberse que sus impuestos se los pagaba la Cámara, a cargo del mismo presupuesto legislativo. De su ingreso pueden ahorrar 12 por ciento para un fondo de retiro, aportándoles la misma Cámara otro 12 por ciento. A esto suman dos pagos mensuales más: 28 mil 772 pesos de ayuda ciudadana y otro que es de escándalo, 45 mil 786 pesos más por ¡asistencia legislativa!
Es decir, otro sueldo por asiduidad, lo que es su obligación y por lo que ya cobran la dieta.
Reciben gratis, claro, un seguro de gastos médicos mayores para ellos, sus padres, su cónyuge y sus hijos y el pago de gastos médicos que abarcan dentista, optometrista y lentes gratis. Además, gastos funerarios para la misma parentela, que representa un mes de dieta.
Cupones de avión con la tarifa más alta para cambiar por cuatro boletos mensuales, tres si están en receso. Ayuda terrestre de hasta diez mil pesos mensuales a los que viven en un radio menor a 300 kilómetros, ¡los del Distrito Federal incluidos!, y una tarjeta IAVE para cada uno de los 500 legisladores.
A esto hay que añadir aguinaldo, vacaciones, ayuda para gasolina, pago de celular y asistentes. En algunos casos coche y chofer mas un bono de retiro por $ 1.6 millones de pesos.
Esta relación de privilegios es un insulto para los mexicanos, peor en tiempos de crisis, y el esconderlos como servicios a la Patria, una ofensa imperdonable. Pero asà son y el poder los hace iguales.
Lo novedoso es el adjetivo de “parásitos”, que muchos acreditan a diputados federales. Fuerte, sobre todo si se recurre a la Real Academia: “Parásito: Que vive a costa de otro de distinta especie, alimentándose de él y depauperándolo sin llegar a matarlo”. Sin duda enojará a muchos de los diputados federales a la 61 Legislatura de todos los partidos.
Excélsior documentó opacidad en 12% del presupuesto. Es decir, de los 5 mil millones que cuesta la Cámara de Diputados, los coordinadores apartan 600 millones, cuyo gasto no revelan a nadie, conocido como “asignación a grupos parlamentarios”. Y como son ciudadanos “de otra especie”, los diputados no sólo tienen fuero, sino que no pagan impuestos. Reciben ingresos limpios. ¿Son o no parásitos?
Milenio calculó las horas trabajadas por sesión, de martes y jueves. Concluyó que ganan mil 869 pesos por hora laborada. Es decir, 160 veces el salario mÃnimo. ¿Son o no parásitos?
Los diputados de la 60 y ahora la 61 Legislatura son, igual que senadores, jueces, gobernadores, alcaldes y funcionarios federales, la casta divina del Estado. Parásitos azules, amarillos y tricolores.
Hasta aquà la transcripción del correo.
¿Cuál es su opinión, estimado lector?
Alejandro Vázquez Cárdenas

























