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PIenso que es del conocimiento público, o cuando menos de los militantes y simpatizantes del PRD, que este instituto político permite la agrupación interna de sus miembros en diferentes corrientes, comúnmente conocidas como “tribus”. Yo, que soy uno de los fundadores, considero es una equivocación garrafal y una herencia entregada al Sol Azteca por los compañeros que se sumaron al mismo en el momento de su fundación y que provenían de los también diversos partidos y agrupaciones políticas legales e ilegales de izquierda que existían y que se agregaron al Frente Democrático Nacional, antecedente inmediato del PRD.

De esta manera hoy coexisten cerca de 10 diferentes grupos dentro de este partido representadas por sui géneris personajes, entre de ellos Jesús Ortega, Dolores Padierna. Algunas de estas tribus son las siguientes: Movimiento Cívico; Red de Izquierda Revolucionaria; Unidad y Renovación; Nueva Izquierda; Izquierda Democrática Nacional; Democracia Social, etc.

Independientes de las anteriores, a nivel de las entidades federativas existen representantes de éstas y otras más, que son o tratan de ser independientes de las mencionadas, pero que con frecuencia y de acuerdo a como van los tiempos, se suman o se desprenden. En teoría todas son de izquierda, una más otras menos y persiguiendo, más que fortalecer sumaria e ideológica-mente al Partido de la Revolución Democrática, entrar en esas sumas y restas para repartirse, como si fuera un botín, las posiciones en juego en cada elección.

Con frecuencia el rompimiento entre éstas no trae el “reparto de los dividendos” sino la descom-posición del partido y la traición a los principios que nos rigen internamente. En otras ocasiones, arbitrariamente se toma la determinación de buscar sumas de signos negativos, como lo ha hecho la izquierda de los Chuchos, que provoca pena ajena y sólo por alcanzar triunfos que no dejan de ser una ganancia pírrica, como en Oaxaca y otros estados.

En el pasado inmediato algunas de las “izquierdas empoderadas”, entregaba a quien antes nos atacaba en nombre del gobierno fraudulento, posiciones importantes en bandeja de plata. Esos personajes han deambulado del PRI AL PAN, luego al PRD o al PT y luego nos volvían a traicionar.

Conforme a sus propios intereses, las tribus –reitero- se suman y se restan en forma constante para tener el control y dejar las posiciones plurinominales a sus mejores cuadros o a los mas ab-yectos, aún cuando no tuvieran la capacidad y el conocimiento para ejercer los puestos adecua-damente y poder así, ir resolviendo paulatinamente los graves problemas políticos que hoy tene-mos en el país.

Es Michoacán estamos próximos a iniciar el proceso interno en el que estarán en juego las candi-daturas para el gobierno del Estado, para renovar el Congreso Estatal y presidencias municipales y en las cúpulas del partido se discute el proceso electoral o la forma de elegir a los precandidatos lo que no debería estar en discusión después de más de veinte años de la fundación del partido. En estos procesos es común apuntarnos muchos, aun cuando no se cubra el perfil que debiera requerirse para las diferentes posiciones en juego. Se habla de encuestas, valoración política; se indica también de una posible “Asamblea Electoral” en la que estarían además de los consejeros, todos los ex presidentes municipales que ha tenido el PRD; así como ex diputados locales, ex gobernadores (2), ex regidores, ex funcionarios, etc.

Para quienes lo hayan olvidado, o nunca lo supieron, cabe señalar que en sus orígenes, el PRD convocaba a elecciones donde podían participar los ciudadanos que quisieran hacerlo y poco después, solo los afiliados que pudieran mostrar su credencial que lo identificara como miembro del Partido. Aun cuando había ciertos problemas por la falta de ética de algunos compañeros, que “trampeaban” las elecciones, se lograban su objetivo y crecíamos.

En el caso particular de los precandidatos al gobierno del Estado, se habla de que son tantos como corrientes existen. Seis de ellos aparecen en todas las listas, unos a la cabeza, otros atrás de ellos y así suben y bajan de posiciones en los diferentes análisis que se hacen y lo curioso es que dos de los seis o siete precandidatos, aparecen mayoritariamente en el segundo y tercer sitio y repiten en el primer sitio, lo que muestra fehacientemente que “esos dos” son los que la ciudadanía quisiera ver en las finales internas del PRD.

En los decíres de los militantes y simpatizantes, se afirma que sólo son dos y existen dos verdaderos precandidatos.