Los adictos a las maravillas de Barcelona siempre están expuestos a una sobredosis de fútbol. Eso se debe a que el repertorio de los de Guardiola es tan inmenso que uno nunca se cansa de aplaudirlo.
El de ayer, contra Shakhtar Donetsk, fue un verdadero concierto de los azulgranas. Pobres los ucranianos, un equipo que juega bien a la pelota; que sabe moverla, pero que ayer falló donde no debe: bajo el arco.
Entonces, si la diferencia ya era complicada antes de pisar el Camp Nou, qué decir después del cierre del cotejo viendo el cartel luminoso que indicaba el 5 a 1 final a favor del dueño de casa. Tremenda exhibición de goles de los “Pep boys” y lo raro es que la voz cantante no fue Lionel Messi.
Créase o no, la “Pulga” no aportó conquistas, aunque mareó a sus enemigos, que por momentos le cerraron bien el paso. Al minuto de arranque, la visita desperdició una clara; a los casi 2′, Iniesta le dijo adiós al batacazo y puso el 1 a 0. Cerca del ocaso del acto 1, Alves amplió la diferencia. El complemento fue una imagen calcada del primero. Barcelona hizo lo que hizo y el invitado falló más de la cuenta. Piqué marcó el 3 a 0, Rakitskiy descontó, y al toque Keita puso el 4 a 1. Xavi le bajó la persiana a la sinfonÃa y a la serie, podrÃa decirse.
El otro choque del dÃa fue en Londres, donde Manchester United fue un verdadero “diablo”. Le ganó a Chelsea en su casa por la mÃnima diferencia (1 a 0) y le complicó la vida hasta el partido revancha. Wayne Rooney embocó el único tanto de un encuentro vibrante, que pudo haber terminado en 1 a 1 si Evra no evitaba el casi seguro tanto de Lampard.
Los dos tuvieron sus oportunidades y, por una cosa u otra, no completaron los deberes como corresponde. Menos Rooney, claro, que siempre aparece en las difÃciles para los “rojos”.(Agencias)

























