Diez sujetos relacionados con los delitos de lenocinio, corrupción de menores y trata de personas fueron capturados, mientras que 11 presuntas víctimas se rescataron en dos operativos en Puebla.

La Procuraduría General de Justicia (PGJ), a través de Fiscalía de Delitos Sexuales, rastreó y capturó a una banda integrada por 10 sujetos que mantenían recluidas a 11 mujeres -cinco de ellas menores de edad- oriundas de entidades como Guerrero, Tlaxcala, Puebla, Veracruz, Oaxaca y Quintana Roo, que eran explotadas sexualmente.

La dependencia llevó a cabo un operativo en un centro de diversiones llamado “El Tío Beto”, ubicado en Camino Nacional Número 4 de San Pablo Actipan, en el municipio de Tepeaca. En el lugar se encontraron seis mujeres prostituyéndose, entre ellas una adolescente menor de edad.

 

Las autoridades aprehendieron a Alberto Jiménez Martínez, de 46 años, propietario del bar, junto con su hijo Maximino Jiménez Gonzaga, alias El Max, y los empleados del lugar: Manuel Sarau Peña, alias El Paquito; José Hugo Sánchez Medrano, alias El Simpson; Valentín Domínguez Zárate, alias El Igor; Iván Centeno Céspedes alias El Robocop, y Rafael Quiroz Domínguez, El Jarocho.

De forma simultánea se montó un operativo en el bar “El Texano”, localizado en el barrio de Toltempan, en Chignahuapan, donde cuatro mujeres veracruzanas -dos adultas y tres jóvenes de 16 y 17 años, respectivamente – brindaban sexoservicio.

En este establecimiento se logró el arresto de la propietaria Dulce María Flores López, de 23 años, originaria de Apizaco, Tlaxcala, junto con dos de sus trabajadores de nombres Reyna Atanacia Ortega, de 20 años, e Isidoro Martínez Téllez, de 30.

Las primeras investigaciones sostienen que Reyna Atanacia viajaba constantemente a Veracruz para reclutar al personal bajo engaños, una vez en Puebla las mujeres eran prostituidas en las instalaciones del bar.