En su visita a Chile, Vaclav Klaus firmó un acuerdo con su par Sebastián Piñera y, con mucho disimulo, se llevó el bolígrafo protocolar en uno de sus bolsillos. En su país, iniciaron una colecta de biromes para el mandatario.

La tentación fue más fuerte. Durante su visita oficial a Chile, el presidente de República Checa, Vaclav Klaus, no pudo resistirse y terminó llevándose la lapicera que había utilizado minutos antes para firmar un acuerdo bilateral con su par Sebastián Piñera.

Para desgracia del mandatario, el discreto hurto fue filmado por la televisión de su país y ya se convirtió en un éxito en Youtube, donde ya fue visto por más de 550.000 personas.

Klaus visitó Chile a comienzos de abril y firmó con Piñera un acuerdo de cooperación turística en uno de los salones del palacio de La Moneda, la sede de gobierno, previo a una rueda de prensa conjunta con periodistas, camarógrafos y fotógrafos locales y extranjeros.

Mientras Piñera saluda a la prensa antes de comentar las materias tratadas con su invitado, se ve a Klaus abrir un estuche y sacar una elegante pluma. Tras observarla durante algunos segundos, Klaus baja su mano derecha -con la que sostiene la lapicera- y la oculta bajo la mesa. Luego se ve como introduce la mano izquierda en el bolsillo del mismo lado para, finalmente, cerrar su chaqueta.

Klaus coloca luego ambas manos sobre el escritorio, pero no se vuelve a ver la pluma, que aparentemente quedó en uno de sus bolsillos. Finalmente, el mandatario checo cierra el estuche, vacío.

El mandatario justificó posteriormente su acción diciendo que “es corriente tomar el bolígrafo durante un evento”, precisando que no se trataba de una pluma estilográfica de oro sino de un simple bolígrafo, según el sitio de información Novinky.cz que citó al presidente este martes.

El video, que utiliza flechas rojas y círculos para ayudar al espectador a seguir el rastro del bolígrafo, generó una colecta en internet, en la que los participantes están invitados hasta el 2 de mayo a enviar bolígrafos a la oficina de Klaus, “puesto que, visiblemente, el presidente no tiene nada con que escribir”, según los impulsores de la iniciativa en el sitio Facebook.

Hasta el momento, más de 5.000 checos se anotaron en esta campaña que tiene como objetivo que su presidente jamás vuelva a robarse una pluma. Y mucho menos frente a las cámaras de la prensa.