Iniciemos con lo básico, ¿Qué es codependencia?. PodrÃamos definir la codependencia como un comportamiento emocional que se desarrolla cuando alguien permite que el comportamiento de otra persona lo afecte adversamente, al grado de obsesionarse con cambiar o controlar a esa persona. Es enredarse en los problemas de los otros, hasta descuidamos de nosotros mismos. En esta situación se permiten abusos, maltratos y dolor pero siempre hay la tendencia a pensar que no es suficiente lo que hacemos por los demás, como si esa fuera una misión que se nos encomendó.
¿Y cuales son sus caracterÃsticas? .
Básicamente encontramos que a la persona que llamamos “codependiente” le es difÃcil pedir y más bien está atento a las necesidades y demandas que le hacen los otros pues se siente responsable de su seguridad, su salud y su bienestar. Su tolerancia al dolor es alta y generalmente se siente atraÃdo por personas con problemas pues ahà hay terreno fértil para cumplir su “misión”.
Existe en estas personas una gran necesidad de controlar. El codependiente se vuelve controlador, manipulador a veces, resuelve los problemas de los demás, va a su rescate constantemente pero a un gran costo: se llena de odio, resentimiento y culpa. Es tal la preocupación por los otros que incluso a veces llega a enfermarse impidiéndose una vida con paz y felicidad.
¿Cuál es el origen del término?.
El término codependencia se empezó a utilizar a mediados de la década del 70 asociado a los familiares de alcohólicos, definiendo al codependiente como el compañero (hijos, cónyuge, amante) de un dependiente. Se detectó que estos codependientes habÃan desarrollado ciertos patrones de conducta en reacción al abuso de alcohol que hacÃa la otra persona. Luego de varias investigaciones se concluyó que presentaban una condición fÃsica, mental, emocional y espiritual muy parecida a la de los adictos. Además se comprobó que cuando lograban salir de la relación con el alcohólico, se volvÃan a relacionar repitiendo esos mismos patrones de conducta.
¿Cuales son las causas de la codependencia?
En todas las familias existen ciertas caracterÃsticas que afectan su dinámica en mayor o menor grado y no se trata de culpar ahora a nuestros padres o abuelos o quienes intervinieron en nuestra crianza y educación sino de realizar los ajustes necesarios para hacer más gratificante nuestra vida. Cada uno de nosotros tiene una necesidad innata de recibir amor. En el momento de nacer empezamos a demandar ese amor a través del cuidado que nos dan y toda una serie de carencias que necesitamos suplir. Si la persona o personas que nos cuidan no logran por sus propias vivencias darnos ese amor, satisfacer esas demandas, probablemente creceremos con la necesidad de buscar la aprobación en otras personas para sentirnos bien con nosotros mismos.
¿Cuales son los sÃntomas de la codependencia?
Podemos enlistar los más notorios:
– Necesidad de ser aceptados más de lo necesario.
– Sensación de pérdida de identidad, a veces la persona no sabe quién es o qué quiere.
– Congelación de sentimientos por miedo a herir a los demás.
– Reacciones desmedidas que desconciertan y confunden.
– Incapacidad de disfrutar por estar demasiado comprometidos con los demás.
– Preocupación exagerada por los demás hasta hacerse daño.
– Incapacidad de permitir que los demás vivan las consecuencias de sus actos.
Ahora veamos algunas conductas que nos pueden indicar que somos codependientes. Cierto que la autocrÃtica es algo que poco se nos da, pero reflexionemos si estamos padeciendo algunas de ellas pues a veces éstas se vuelven adictivas sin darnos cuenta. Recordemos que para poder amar en una forma sana a los demás es importante amarnos primero nosotros mismos y no poner en riesgo nuestra salud fÃsica, emocional, espiritual y de nuestra autoestima..
Veamos algunas de estas conductas: Si la buena voluntad de ayudar nos vuelve obsesivos. Si la compasión nos lleva a rescatar y asumir la responsabilidad del otro. Si lo que hacemos por el otro nunca es suficiente y nos exigimos más. Si creemos que los otros no son capaces de cuidarse por sà mismos. Si vamos postergando nuestras metas y rutinas para acomodarnos a las demandas de los demás. Si nos sacrificamos hasta convertirnos en vÃctimas de la disfuncionalidad del otro. Si hemos perdido el interés de vivir nuestra propia vida. Si nos aquejan constantes sÃntomas como gastritis, diarrea crónica, depresión dolores de espalda y cabeza. Si sentimos miedo al abandono y nos cuesta poner lÃmites. Si nos cuesta manejar la ira y la ira de los demás. Si sentimos que estamos sacrificándonos por otros y ellos no dan lo que esperamos.
El tema es extenso, complejo y de gran interés. Continuare en la siguiente entrega.
Psic. Rosalinda Quiroz RamÃrez

























