De nada sirve la supuesta creación de más empleos en nuestro paÃs que con bombo y platillo anunciaron el dÃa de ayer Ernesto Cordero y Javier Lozano, si el 20 por ciento de los 112 millones de mexicanos seguirán sin poder cubrir, a pesar de esas fuentes de trabajo, sus necesidades primarias de alimentación y vestido.
Tampoco alivia que los titulares de las secretarÃas de Hacienda y de Trabajo hayan augurado proyecciones de crecimiento económico en México de entre 4 y 5 puntos porcentuales durante 2011, si al menos 23 millones de personas no podrán acceder a los productos de la canasta básica, cuyo costo se ha incrementado en 21.2 por ciento desde 2008.
Es una paradoja que mientras por una parte se afirme que en lo que va de 2011 se han reportado 271 mil nuevas plazas de trabajo ante el Seguro Social, por la otra Javier Lozano reconozca que muchas de las plazas que se perdieron durante la crisis económica de 2009, sobre todo las que representaban mayores salarios, no se han recuperado, lo que representa un escenario ficticio que sólo oculta la realidad económica de nuestro paÃs.
Los mexicanos no podremos reconocer avances tangibles en lo económico en el futuro inmediato mientras no se corrija la polÃtica que condena a los ciudadanos comunes y corrientes a seguir pagando el costo de los gasolinazos que cada mes, sin falta, nos recetan las autoridades hacendarias de nuestro paÃs, y mientras se siga aplazando la construcción de una nueva refinerÃa que, como van las cosas, quedará como una más de las muchas promesas de campaña incumplidas por Felipe Calderón.
Si el Ejecutivo federal en realidad quiere mejorar la calidad de vida de millones de mexicanos, deberÃa tomar muy en serio la propuesta hecha recientemente por el coordinador parlamentario de nuestro Partido en la Cámara de Diputados, quien sugirió que parte de los 123 mil millones de dólares existentes en las reservas federales de nuestro paÃs podrÃan invertirse en polÃticas públicas para fortalecer la estructura social, pues ello no sólo representarÃa una estrategia paralela a la lucha contra el crimen organizado, sino una buena medida para aliviar la economÃa de aquellos ciudadanos más necesitados.
























