Chernobyl tenÃa cuatro reactores tipo BRMK sobre los que “es prácticamente imposible un accidente serio con pérdida de refrigerante”, según dijo aquel mismo año Boris Semonov, director del Departamento de Seguridad de la Organización Internacional de EnergÃa Atómica (OIEA).
El 26 de abril de 1986 se programó una prueba rutinaria de seguridad. Se trataba de simular un corte en el suministro eléctrico de la central con el fin de averiguar cuánta inercia tenÃan las turbinas para que el alternador siguiese produciendo energÃa y asà el sistema de refrigeración funcionase hasta que se activaran los generadores diésel de emergencia.
Lo que ocurrió a continuación desencadenó el mayor desastre nuclear de todos los tiempos. Por una serie de fallos humanos y técnicos, se produjo un brusco aumento de la potencia del reactor. Al generarse una nube de hidrógeno dentro del reactor tuvo lugar la primera explosión, que hizo saltar por los aires la cubierta de 100 toneladas del reactor.
A los pocos segundos se produjo un segundo estallido, causando un incendio que se prolongó durante nueve dÃas. Dos personas murieron en el acto, y otras 29 fallecieron por sÃndrome de radiación aguda.
Entre tanto, unas 200 toneladas de combustible nuclear acababan de ser expulsadas a la atmósfera. Las partÃculas más peligrosas que se liberaron fueron el cesio-137 y, en menor medida, el estronio-90: dos elementos cuya radioactividad dura unos 30 años.
La nube radioactiva se extendió por más de 200 mil kilómetros cuadrados, afectando, sobre todo, a Ucrania, Bielorrusia y la Federación Rusa, que por entonces formaban parte de la antigua URSS. En menor medida, el material radioactivo también alcanzó algunos otros paÃses de Europa.
Las organizaciones no gubernamentales estiman que el accidente de Chernobyl provocó 200 veces más radioactividad que la que causó la bomba de los Estados Unidos lanzada sobre Hiroshima en 1945. El gobierno de Ucrania va más allá y sostiene que en realidad el combustible nuclear de Chernobyl fue 500 veces superior.
Pero por aquel entonces era difÃcil entender qué estaba pasando. Durante cuatro dÃas, los helicópteros sobrevolaron la zona para intentar cubrir el núcleo con más de 5 mil toneladas de materiales absorbentes de neutrones y rayos gamma. Las autoridades también ordenaron la construcción de un túnel por debajo de la central para rellenarla de hormigón.
Lejos de allÃ, el director de la central de seguridad sueca de Forsmark, a unos mil 100 kilómetros de Chernobyl, advirtió que habÃa altas dosis radioactivas en la ropa de los trabajadores. Asà pudo darse la voz de alarma y se procedió con el desalojo de Pripyat, una localidad a 3 kilómetros de Chernobyl, que nació como ciudad dormitorio para los operarios que trabajaban en la central nuclear.
Pripyat era conocida como la ciudad del futuro. Allà vivÃan unas 50 mil personas, que el mismo dÃa 26 de abril caminaban por las calles de Pripyat sin saber del accidente en Chernobyl y sin haber recibido ninguna advertencia oficial sobre la necesidad de quedarse en casa.
Pasaron 36 horas desde la explosión en el reactor 4 hasta que la población de Pripyat fue desalojada. Los habitantes de la ciudad fueron avisados de la evacuación sobre el mediodÃa del 27 de abril, con un mensaje que no se detenÃa en muchas explicaciones: “Atención a los residentes de Pripyat. El ayuntamiento informa que debido al accidente en la central nuclear de Chernobyl, las condiciones radioactivas en los alrededores de Pripyat se están deteriorando […]. Con el objetivo de mantener a la gente tan segura y sana como sea posible, siendo los niños la prioridad, necesitamos evacuar temporalmente a los ciudadanos a la ciudades más cercanas a Kiev”.
“Es altamente recomendable que se lleven sus documentos, algunas pertenencias personales, y algo de comida por si acaso […]. Todas las casas serán vigiladas por la PolicÃa durante el periodo de desalojo” añadÃa el comunicado. “Camaradas, asegúrense mientras abandonan temporalmente sus casas de que han apagado las luces, los equipos electrónicos, el agua, y han cerrado las ventanas”.
Todos los habitantes de Pripyat fueron evacuados en tres horas. Tuvieron que pasar seis dÃas más para que la zona de seguridad en torno a Chernobyl se elevara de los 10 a los 30 kilómetros, con el consecuente éxodo de unas 130 mil ucranianos.
La radiación se extendió por Ucrania, en donde se depositó el 16% de la carga radioactiva que liberó la explosión de Chernobyl. Pero otros paÃses muy afectados fueron Bielorrusia, sobre la que recayó el 23% de la contaminación, y Rusia, donde se concentró el 30%. La nuble nuclear también alcanzó Europa, y hubo áreas que resultaron afectadas por bolsas radioactivas en Austria, Finlandia, Alemania, Noruega, RumanÃa y Suiza.
Según el informe Torch 2006 que impulsó el Partido Verde alemán, la mitad del material radioactivo recayó fuera de Ucrania, Bielorrusia y Rusia. Otros estudios afirman que la masa radioactiva llegó a dar tres vueltas a la Tierra.
Consecuencias
Durante los ocho meses que siguieron a la explosión nuclear, unos 600 mil jóvenes soldados, mineros, bomberos y civiles, de entre 20 y 30 años, fueron enviados a Chernobyl para ayudar a reducir los efectos de la radioactividad. Se los llamó “liquidadores.” Además de realizar tareas de limpieza, ellos fueron quienes ayudaron a construir el denominado sarcófago, una estructura de hormigón que debÃa contener, al menos por 30 años, las partÃculas radioactivas que habÃan quedado en el núcleo del reactor.
Cuenta Viatcheslav Grichine desde Unión Chernobyl, principal organización de los liquidadores, que 25 mil de los liquidadores de Rusia que acudieron a Chernobyl han muerto, y 70 mil sufren algún tipo de discapacidad. Las cifras son similares en Ucrania, mientras que en Bielorrusia murieron 10 mil y 25 mil son los que quedaron discapacitados.
Sobre la cantidad total de vÃctimas, las cifras difieren según los estudios. Uno de los cálculos más conservadores es el de la ONU, que afirmó, en un informe publicado en 2005, que sólo 50 personas habÃan fallecido por la contaminación radioactiva, pero que en el futuro, otras 4 mil muertos podrÃan ser atribuibles a Chernobyl.
Más dura es aún la ONG Greenpeace, para quien las vÃctimas mortales de la catástrofe de Chernobyl supera los 200 mil en las tres repúblicas ex soviéticas, y además estima en 140 mil los que podrÃan morir en los próximos años sólo en Ucrania y Bielorrusia. “La nube radiactiva provocada por Chernobyl afectó a más de 2.000 millones de personas” sostiene la organización.
El Centro Independiente de Evaluación Medio Ambiental de la Academia Rusa de la Ciencia añade que en los próximos años se producirán 270 mil cánceres en todo el mundo, de los cuales 93 mil serán mortales.
Las emisiones radioactivas que generó la catástrofe de Chernobyl son todavÃa un riesgo para el medio ambiente, pero los mismos expertos reconocen que todavÃa no hay mucha investigación al respecto.
A ello se suman los perjuicios socio-económicos que causó la pérdida de áreas agrÃcolas contaminadas, la inversión que se necesitó para tratar de recuperar las zonas perjudicadas, los realojamientos para unas 350 mil personas, la ineficiencia para proteger a las vÃctimas y la falta de información.
Una ONG, Ecologistas en Acción, advierte que en realidad “no se conocen a ciencia cierta y todavÃa hay discusión sobre sus costes económicos y sobre el impacto sobre la salud de las personas y sobre el medio ambiente”. A juicio de la organización, los organismos nacionales e internacionales que impulsan este tipo de energÃa se empeñan en “quitarle importancia”, tal y como se ha visto con el desastre en Fukushima en Japón.
Este año, Ucrania destinará US$ mil millones a los programas de protección social destinados a las personas afectadas por Chernobyl, que alcanzan los 2 millones 210 mil ucranianos.
Desde Ucrania reconocen que unos 2.600 kilómetros en torno a Chernobyl no serán más aptos para vivir (ver galerÃa de fotos). La razón es que “hay isótopos radiactivos con un perÃodo de desintegración de 24.000 años, y debido al cesio y al estroncio habrá que esperar, por lo menos, 300 años”, en palabras de Mykola Proskura, jefe del departamento del área de exclusión.
En esta área viven 210 personas, entre las que se encuentra un equipo que controla cada semana el reactor de Chernobyl. Ucrania, dependiente de la energÃa nuclear, tiene todavÃa cuatro centrales nucleares operativas que generan la mitad de la electricidad que consume el paÃs.
A pesar de la catástrofe nuclear que provocó la explosión en Chernobyl, la central nuclear llegó a estar abierta hasta el año 2000, año en el que dejó de funcionar la última unidad. EL Gobierno ucraniano sólo se decidió a cerrar la planta tras recibir US$ 4.400 millones de los Estados Unidos y de la Unión Europea. La Comisión Europea también concedió un préstamo de US$ 585 millones para construir otros dos reactores atómicos.
Con sus cuatro plantas (Jmelnitski, Rovno, Ucrania del Sur y Zaporozhie), Ucrania cuenta en total con 15 reactores. En parte por su presidente, la ex república soviética se atiene por ahora a un programa atómico que en los próximos 20 años pretende mantener las centrales en funcionamiento y además construir nuevos reactores.
La conmemoración de la catástrofe de Chernobyl y el recuerdo de lo sucedido en Fukushima (Japón) son hoy la bandera de ambientalistas, de organizaciones no gubernamentales y de parte de la sociedad civil que quieren cambiar el rumbo de un paÃs todavÃa dependiente de la energÃa nuclear.(Agencias)
























