ESCRITORIO DEL EDITOR

¿Qué hay detrás de tanta violencia en el país?, son muchos los motivos que han desembocado a lo que hoy vivimos como mexicanos, sin duda el detonante fue esta guerra fallida y sin rumbo contra el narcotráfico que inició con el gobierno de Felipe Calderón, pero veamos:

Algunos factores externos al país tienen que ver con la cercanía a Estados Unidos, que es el mayor consumidor de drogas y también el mayor distribuidor de armas ilegales, las cuales no dejará de vender a nuestro país por ser un negocio bastante redituable, los gringos prometen ayuda mientras no se afecten sus intereses y esto se vuelve en un apoyo insignificante.

¿factores internos?, en el país existió y existe una complicidad del gobierno y autoridades de seguridad con el narcotráfico, que ha permitido que este  cáncer social llegue el día de hoy a ser un verdadero infierno en casi todas partes del país, al salirse del control aparente que había.

Además de la complicidad gobierno-narcotráfico, el problema es en gran parte, consecuencia de grandes  dificultades económicas y sociales que arrastramos desde hace varias décadas y que hoy son más graves que nunca, esto provoca jóvenes y adultos que no tienen oportunidad de estudiar ni trabajar y terminan formando muchos de ellos parte de algún cartel de la droga.

Pero la pregunta que me hago  desde hace un tiempo es ¿un “ni ni” o cualquier persona que se adentre en la delincuencia organizada puede tan fácilmente convertirse en sicario, pozolero, secuestrador u alguno más de todos los cargos llenos de violencia que ofrece el narcotráfico?

Creo las noticias espantosas, sin rastros de piedad y sin códigos aun entre la propia delincuencia y la sociedad, algo que antes existía,  se debe en gran parte a una fuerte ausencia de valores, lo podemos observar cada día en los medios, en las calles, en la sociedad y dentro de millones de familias que termina formando personas que la violencia la tienen encarnada en sus mentes.

Hace poco en un programa de Aristegui para CNN, hizo una entrevista a un personaje aterrador  que se hacía llamar Drago, protagonista de un libro llamado “Confesiones de un sicario”, él narraba su historia como jefe de sicarios, mencionaba que uno de sus recuerdo de la infancia es sosteniendo un cuchillo y amenazando a su padre, al que iba a matar por verlo solamente como un verdugo, años después vuelve a recordar esa imagen, pero ahora asesinando a un traidor de el cartel al que pertenecía.

La infancia del personaje anterior, por más triste que sea, no justificará  jamás las muertes que cometió, en lo personal me dejó con un hueco en el estomago por la frialdad con la que cuenta sus delitos, sin embargo puede servir como ejemplo para saber que muchos de los jóvenes que forman parte del narcotráfico no aprendieron la violencia a partir de integrarse a la delincuencia organizada, ese fue el momento en el que simplemente se convirtió en su trabajo.
No cabe duda, a la par de realizar políticas públicas para los problemas que provocan y mantienen el narcotráfico,  se debe fomentar valores que la educación promueve en las escuelas pero que la familia es protagonista y responsable, la mayoría de los miles de muertos son en parte porque se ha perdido el valor a la vida y esto es por personas que no tienen un sentido de familia, de amor al prójimo, de respeto, solidaridad, entre otros valores(SDP)