En munchos sentidos este año será muy acalorado, sobre todo por el proceso electoral que extraoficialmente ya empezó, y ha convulsionado internamente a todos los partidos polÃticos, y que el próximo noviembre habrá de definir para los michoacanos quién será su próximo gobernador, asà como quiénes ocuparan un lugar en el Congreso local y quiénes estarán despachando en cada una de las 113 alcaldÃas a partir del 1 de enero de 2012. Por si esto fuera poco, es un hecho que la carrera por la presidencia de la república tiene rato que ya arrancó y esto, sin duda, irá calentando paulatinamente, cada vez más, la atmósfera polÃtica y social. Sin embargo, hay otros tipos de calores que están dando mucho de qué hablar.
Como si en nuestro México no fueran suficiente calamidad la inseguridad pública y la pobreza ahora pareciera que la naturaleza pretendiera contribuir a sumarle males a la sociedad.
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Si hace 2 años padecimos un problema sanitario mundial grave con la epidemia de Influenza, la cual además de afectar en grado variable la salud de los mexicanos afectó seriamente la actividad económica, ahora las condiciones climáticas han generado condiciones propicias para la proliferación de incendios forestales.
El caso paradigmático de este problema lo representa el estado de Coahuila con aproximadamente 165 mil hectáreas siniestradas, pero semejante tipo de contingencia la están sufriendo un buen número de entidades federativas, como la nuestra, Jalisco o Yucatán por ejemplo.
Curiosamente en Coahuila la causa que desencadenó la gran conflagración fue natural al iniciarse el fuego por descargas eléctricas -debidas a tormentas-, lo cual ocurre solamente en el 1% de los casos, sin embargo en esa región del paÃs no es tan raro que esto suceda. Lo preocupante es que si analizamos las estadÃsticas en general, con mucho, lo más frecuente es que los incendios forestales sean provocados por actividades humanas. AsÃ, las quemas agropecuarias representan la primera causa de propagación de fuego en el campo explicando el 38% de estos eventos, le siguen, aunque usted no lo crea, con 12% las fogatas de paseantes y con 11% el tabaquismo, luego aparecen otras condiciones donde también el mal uso del fuego constituye el meollo del asunto.
La irresponsabilidad de la conducta humana que “patrocina†la inmensa mayorÃa de los incendios forestales es más que evidente y tiene consecuencias enormes. No solamente los incendios producen la desaparición de árboles y de la vegetación implantada en la corteza terrestre, son muchas otras las consecuencias negativas que generan. De este modo se pierde la diversidad biológica, se pierde el hábitat natural de la micro-flora y de la micro-fauna; aves y animales migran forzadamente a lugares donde su supervivencia quedará más comprometida, los suelos pierden fertilidad y quedan expuesto a erosión; por el arrastre de cenizas la calidad del agua se compromete, a su vez la atmósfera se contamina por la presencia de gases tóxicos que emanan de la quema como el CO2 (anhÃdrido carbónico), el cual tiene efecto invernadero.
Además de daños directos a la salud de quien los sufre o los combate, otras graves consecuencias de los incendios forestales son de Ãndole económico y social. Toda la actividad agrÃcola y forestal derivada de las áreas afectadas queda interrumpida, con periodos de tiempo muy largos para su recuperación, los cuales llegan a ser hasta de 25 años, como es el caso estimado para la restauración de las tierras en Coahuila.
En este estado norteño, después de algunas heladas y siete meses de sequÃa, el campo se tornó muy susceptible a los incendios. La gran magnitud del siniestro ocurrido sensibilizó a varias instancias, tanto nacionales como internacionales, y tanto públicas como privadas para brindar ayuda. De entrada, como nunca antes en este paÃs, cerca de mil brigadistas se dieron a la tarea de combatir el fuego. Después de un mes de estar ardiendo parte del territorio coahuilense, un tanto tardÃamente, Estados Unidos ha respondido solidariamente con el envÃo de dos aviones c-130 los cuales tienen individualmente la capacidad de verter 13 mil litros de agua por viaje (pueden realizar unos 4 durante el dÃa), además de acompañarse por un equipo de 30 personas especializadas en la atención de este tipo de contingencias. A partir del sábado pasado, la federación ha asistido con varios helicópteros cisterna y un avión Boeing 747 que cuenta con el equipamiento necesario para lanzar 76 mil litros de agua por viaje. Por cierto la renta de este aparato le representa al gobierno del presidente Calderón unos 25 millones de pesos.
En este sentido, responsablemente, el gobierno federal está tratando de tomar el toro por los cuernos, la cosa no es para menos: en lo que va del año han ocurrido cerca de 6 mil incendios forestales a lo largo y ancho del paÃs. Además de habar canalizado más de 100 millones de peso del FONDEN para reforzar en Coahuila los esfuerzos por apagar el fuego, el gobierno federal ha echado a andar la Campaña Nacional de Protección Contra Incendios Forestales, la cual cuenta con las manos de cerca de 10 mil brigadistas en el territorio nacional, 11 avionetas de reconocimiento y apoyo, 22 helicópteros, 81 centros de control 177 torres de detección y la posibilidad de tener imágenes satelitales que identifican zonas según su temperatura asà como fotografÃas del área evaluada.
Esta campaña la coordina CONAFOR (Comisión Nacional Forestal). Este sector tiene previsto en el presupuesto 2011 un ejercicio de 6 mil 400 millones de pesos cuando todavÃa en 2001 se le asignaban apenas 390 millones. Este año se gastarán más de 100 millones de pesos sólo en el Programa de Empleo Temporal especÃficamente para el combate de incendios forestales.
Lo que debemos en seguida preguntarnos e si los gobiernos estatales y municipales están atendiendo con seriedad este grave problema y si están asignando los recursos necesarios, tanto humanos como materiales, para enfrentar esta clase de problema.
Finalmente, también hay que preguntar -y respondernos- si los ciudadanos, y en lo personal -usted, yo o nuestros hijos- estamos haciendo lo correspondiente.

























