Asà como se sucede en la Feria de San Marcos, en Michoacán comienza la pelea. Es mucho el público y no son pocos los gallos, pues los hay desde aquellos desprovistos de plumas en el cuello hasta los llamados culimbos, chorolos, tapunches, pico de pato, etc. Hay unos sin cola llamados cocolos y otros tan larga la tienen que en un descuido se las pueden pisar.
A la feria de San Marcos, del merito Aguascalientes, van llegando los valientes, con su gallo co-petón. Y lo traen bajo del brazo, al sonar de la partida, pa’ jugarse hasta la vida, con la fé en un espolón…
Asà como en el envejecimiento del vino, el proceso de elaboración cuenta para que se logre mayor calidad en éste, la crianza de los gallos y su bravura tiene mucho que ver con el cuidado de su sangre, pues ésta les proporciona la caracterÃstica de la velocidad, de la animosidad en la pelea, del tamaño y peso, y por eso fundamental es que todo gallero cuide respetar los principios en la crianza, conservar lo más que se pueda la sangre de los mismos. De observar cuidadosamente el proceso, se podrá evitar que en la pelea sucumba rápidamente su gallo. Durante varios años, la falta de atención en esta materia ha sido motivo de derrota, pues la “sangre†da confianza y fortaleza al público expectante.
Linda la pelea de Gallos, con su público bravero, con sus chorros de dinero, y los gritos del gritón. Retozándose de gusto, no se sienten ni las horas, con tequila y cantadoras, que son puro corazón…
Gallos hay de muchos criaderos, de exitosa sangre como el Hatch, predador, heredero de enorme casta, que es un ave poderosa y de velocidad y de sangre oriental. Otro es el Leiper, de poderosas patas y de pluma retinta, del que no sabemos realmente de que cepa proviene. Curiosos son las caracterÃsticas de varios y por su pico reciben el nombre: pico de pato; es decir, de pico chato; Otra raza pura sangre, es llamado Tinoso, porque pega muy bien con las espuelas y es bravo hasta con los de su partido.
Hay algunos conocidos como bucheros; se les conoce asà porque que buscan sólo picar el buche del contrincante, pero que definitivamente sus espolones son tan cortos que la verdad no son animales de pelea aun cuando lo parezcan. Cabe aclarar que en esta feria no hay pollitas –al me-nos no las veo- y por más que se anuncien, para que lleguen a ser gallinas les falta mucha creciti-na.
Ya comienza la pelea, las apuestas ya cazadas, las navajas amarradas, centellando bajo el sol.
Cuando sueltan a los gallos, temblorosos de coraje, no hay ninguno que se raje, para darse un agarrón…
Los más de éstos afamados gallos cacaraquean mucho pero solo buscan llamar la atención de las gallinas. De esta clase los hay que no aguantan la pelea y en cualquier momento salen corriendo por la valla. Claro que de todas las razas de repente salen unos muy afamados y buscan dar una pelea colorida, brava y muy rápida.
Hay algunos que se caracterizan por tener una membrana interdigital, que sirve para conocer a que raza pertenecen; otros son paticebos y otros son chirosos, pues son de mal plumaje; corrientosos han sido y seguirán sin definición. A la simple vista se les conoce. Pero en fin, todos son gallos que se han entrenado para participar en la feria que se avecina.
Con las plumas relucientes, aventando picotazos, quieren hacerse pedazos, pues traen ganas de pelear…
Arriba de las gradas ya está el público expectante, bravero; analizando los partidos y conociendo que por el partido colorado, solo dos parecen tener clase y se considera que la pelea entre de ellos es a muerte. Por el partido azul, aunque son muchos y manque el gallero se empeñe no va la gallina y sólo el Tinoso, un gallo de buenos espolones, fuertes, ¡va!
Por el partido amarillo, éste está comprometido a asistir, a participar y a ganar. Con más de seis gallos, solo dos destacan por su peso ideal de 2.300 y 2.100 kilogramos respectivamente, que es el ideal para una buena pelea. Tienen un estilo de combate diferente, defensivo uno y más inteligente el otro, pero bien balanceados y de buen tamaño ambos. DebÃa convencerse el gallero que esta pelea no es para las gallinas.
En el choque cae el giro, sobre el suelo ensangrentado, ha ganado el amarillo, que se pone ya a cantar. ¡Ay fiesta bonita!, que hasta el alma grita, con todas sus fuerzas, ¡viva Michoacán!… (¡Viva!) Que su feria es un primor.

























