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Primero aclaremos términos. Los diccionarios nos dicen que “faccioso” se aplica a la persona que pertenece a una facción o bando, especialmente al rebelde que se levanta en contra del poder o la autoridad y causa disturbios o perturba el orden público. También consigna que es un agitador que causa disturbios.

No hay entonces duda o equivocación alguna  sobre los alcances del termino “faccioso”.

Ahora a lo que voy. Uno de los pocos aciertos del Presidente Calderón fue el haber liquidado a la ineficiente y megacorrupta Compañía de Luz y Fuerza del Centro, vergüenza nacional y autentico nido de holgazanes cuya única razón de existir era el miedo gubernamental a ejecutar la liquidación por sus ligas con lo más violento del sindicalismo y del segmento cavernario del PRD. Afortunadamente, en un inusual acto de valor y por el bien de la nación el Presidente Calderón desapareció a LyFC.

Pero una pandilla como lo es el Sindicato Mexicano de Electricistas no podía quedarse con las manos cruzadas, de inmediato, y solapado si no es que protegido por el gobierno perredista del DF y su periódico parroquial se dedicó a desinformar, agredir, bloquear y pelear con o sin argumentos para recuperar no su fuente de trabajo, sino el botín que sin ningún freno disfrutaban.

El SME, al ver perdidas todas las vías legales, procedió a lo que mejor saben hacer; mentir, agredir  a los trabajadores de la CFE, sus instalaciones, sus vehículos, y de paso también a inocentes transeúntes que tenían la desdicha de cruzarse en el camino.

Al no haber marcha atrás en la desaparición del LyFC ni posibilidad alguna de que la CFE fungiera de “patrón sustituto” las protestas arreciaron, agregándose actos de sabotaje y más daño al patrimonio de la nación, bajo la mirada protectora del encargado de la seguridad del DF, ese  medico habilitado de  policía, Manuel Mondragón y de su jefe Ebrard. Pero el miedo a actuar no es solo del gobierno perredista, también el federal ha sido cobarde, son mas de mil trescientas las denuncias que tiene la PGR por actos vandálicos atribuidos al SME sin que hasta el momento haya hecho algo concreto.

Recientemente la violencia del SME rebasó sus niveles habituales. Gente despojada de sus automóviles para que éstos fueran utilizados contra las fuerzas de seguridad y luego quemados; trabajadores de la CFE golpeados; periodistas agredidos a los que se les robó su equipo de trabajo. Incomprensiblemente a estos vándalos, después todas esas acciones violentas, se les permitió seguir bloqueando la circulación por horas, hasta que llegaron a la Secretaría de Gobernación  y a Palacio Nacional al que también quisieron tomar por la fuerza.

Ante este panorama surge inevitable una pregunta  ¿Por qué las instituciones del Estado combaten con las fuerzas públicas a criminales y a narcotraficantes, en tanto los vándalos del SME son protegidos, solapados y hasta cuidados cuando cometen sus fechorías?

La respuesta debemos buscarla en el terreno político. Resulta que la pandilla de Martín Esparza es intocable por conveniencia político-electoral. Es decir, que al gobierno de Felipe Calderón le tiembla la mano para hacer valer la ley. ¿Y por qué le tiembla la mano? Por el costo político que puede significar que la fuerza pública haga respetar la ley.  

Algo similar pasa con Marcelo Ebrard, jefe de Gobierno capitalino. Marcelo no toca a Esparza y sus pandilleros, porque eso desataría la furia de su verdadero jefe, el  Mesías tropical.

El SME, que quizá sepa algo de Luz, pero más sabe de Fuerza,  junto con otras distinguidas agrupaciones emblemáticas del perredismo como son  los panchos villas, los panteras, los atencos,  las huestes de Bejarano-Padierna,  todos ellos finísimas personas, saben de su impunidad, por que conocen el tamaño del miedo del gobierno federal y  del DF.

Pero en Michoacán no nos quedamos atrás, aquí tenemos algo similar o peor que el SME, se trata del beligerante y agresivo grupo del magisterio autodenominado “democrático”. Verdadera calamidad  responsable en gran parte del atraso educativo que tiene al Estado en los últimos lugares de educación. Los democráticos y sus fantoches son intocables en Michoacán, pues son parte fundamental de ese PRD cavernario que ha deteriorado al Estado hundiéndolo en una mediocridad e inseguridad no vista ni en los peores gobiernos priístas. Algún pecado, y muy gordo, cometió Michoacán que con el PRD lo esta pagando. ¿Posibilidad de meter en orden y aplicar la ley a los irritables, incultos y beligerantes integrantes de la CNTE?. Ninguna mientras el PRD gobierne el estado.

La violencia como forma de hacer política se escuda siempre en la impunidad. Así nacieron, crecieron y se desarrollaron, no hace mucho, los grupos del fascismo. No aprendemos.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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