Algunos la apodaron ”la loca de la embajada”, pero después de pasar hambre frente a la sede diplomática británica, soportar burlas y ofensas, buscando ser invitada a la boda real, la joven de 19 años sonrÃe de nuevo: consiguió viajar a Londres donde se casarán el prÃncipe William y Kate Middleton.
”¿Cómo fui a hacer todas esas cosas para ir?”, reflexionó Estibalis Georgina Chávez antes de emprender su periplo, programado para el jueves.
Proveniente de una zona popular en las afueras de Ciudad de México, al norte de la capital, Chávez se declaró en huelga de hambre por 16 dÃas en febrero.
Después de que su solicitud fuese rechazada por un representante del prÃncipe William, pensó que serÃa imposible ir a Londres.
Pero su suerte cambió. El fanatismo e insistencia de Chávez le tocó el corazón al integrante de un grupo de presión que decidió prestarle dinero para costear su viaje a Londres.
”Me conmovió ver que no la comprendÃan mucho y que yo creo que tiene razón en pelear por lo que quiere”, dijo a la Associated Press Octavio Fitch Lazo, secretario de la Asociación CÃvica Mexicana Pro Plata.
El grupo cabildea para convencer al Congreso de que apruebe el uso de la onza de plata como dinero.
Detrás de la insistencia de Chávez para asistir a una boda real se esconde una tierna historia.
La madre de la joven, quien murió al darle a luz, adoraba a Lady Diana, princesa de Gales.
”A ella le hubiera gustado ir (a la boda de Diana) ”, dijo Chávez a la AP.
Desde sus 4 años, Chávez creció viendo fotos, dibujando y leyendo acerca de prÃncipes y princesas _ un mundo casi opuesto a la zona marginada donde ella vive en una casita de techo de aluminio, en la que pululan moscas alrededor de la ropa sucia amontonada en esquinas.
Chávez perdió la cuenta de cuantos libros de Lady Diana y la familia real ha leÃdo. También es fanática de Grace Kelly, quien fue actriz y Princesa de Mónaco, y de Carlota Casiraghi, nieta de Grace Kelly e hija de la Princesa Carolina de Mónaco.
A personajes reales los dibujaba con lápiz y colores pastel casi como calcados de fotografÃas. También pintaba con óleo cuando no estaba estudiando su preparatoria abierta o trabajando en una papelerÃa.
Al anunciar el compromiso del prÃncipe William, Chávez empezó a planear cómo podrÃa asistir a la boda. HabÃa oÃdo de huelgas de hambre como un método que algunos activistas usan para obtener lo que quieren y decidió obtener permisos para manifestarse, señaló Chávez.
A principios de febrero, salió a escondidas de la casa de su tÃa, quien la crió desde la muerte de su madre. Tomó entonces un camión determinada a armar una tienda de campaña afuera de la embajada británica en la capital y permanecer allà hasta obtener una invitación a la boda.
”Los tres primeros dÃas fueron horribles”, dijo Chávez. ”La gente decÃa que no iba a lograr nada. Se reÃan de mÔ.
Tuvo frÃo, pero sobre todo, sufrió hambre.
”Solamente bebÃa agua”, recordó Chávez. ”Enflaqué ocho kilos y medio”.
La joven pasó 16 dÃas acampando, mientras pintaba un retrato de la foto del compromiso de Guillermo y Kate.
El último dÃa, un miembro de la embajada le entregó a Chávez una carta escrita por Chris Kealey, asistente del secretario de los prÃncipes William y Enrique, en el que le comunicaba que se habÃan ya entregado invitaciones y que no habÃa forma de que fuera invitada a la AbadÃa de Westminster.
También le informaron que no era posible la entrega de un retrato que ella querÃa obsequiar a la pareja.
”Más que por no haber comido, me sentÃa aplastada moralmente porque no habÃa logrado nada”, dijo Chávez. ”Yo lo veÃa como cumplirle el sueño realidad a alguien. No lo veÃa tan imposible”.
Débil y con hambre, la embajada le ofreció un taxi de regreso a casa.
Ya en casa, se encontró con que su tÃa habÃa quemado todas las revistas habÃa coleccionado de la boda real.
”Me dijo que por culpa de eso yo me habÃa vuelto loca”, señaló Chávez.
Agregó que se enfermó y vomitó por toda una semana después de la huelga.
El padre de la joven, Pedro Chávez, respaldó sin embargo la misión de su hija.
”TenÃa que apoyarla. TenÃamos fe de que obtuviera la invitación”, explicó, al tiempo que confirmó que su hermana Socorro Chávez quemó las publicaciones. ”No se me hace frÃvolo, después de todo es un sueño”.
Fitch, quien habÃa conocido a Chávez afuera de la embajada, se comunicó con ella después del rechazo y le ofreció ayuda para vender sus cuadros y asà juntar dinero para su viaje.
Hace una semana, Fitch le prestó 15.000 pesos para los pasajes a Londres. Chávez sólo empacó una bolsa de mano. La joven señaló que una mujer que conoció por Facebook, quien también es fanática de la realeza, le ofreció su hogar para hospedarse. Planea visitar sitios turÃsticos en Londres y ver la boda desde la AbadÃa de Westminster.
A pesar del rechazo en la embajada, Chávez espera conseguir una invitación ya en Londres. Se va con dÃas de anticipación porque quiere unirse a paparazzi en búsqueda de William y Kate para poder entregarles el retrato que les pintó.
”Me siento nerviosa”, dijo Chávez. ”Espero me dejen entrar a Inglaterra porque también habÃa posibilidades de que no me dejaran entrar por hacer algo asÃ, por considerarme peligrosa para la realeza”.
Chávez planea pagarle a Fitch el dinero que le prestó y regresar a México después de la boda de vuelta a su vida normal.
”Nunca habÃa hecho algo asÔ, dijo Chávez. ”Yo lo hice como un impulso…fue la única manera en que pude conseguir viajar hasta Inglaterra”.
























