Las tortugas de agua dulce se encuentran en peligro de extinción por la sobreexplotación humana y porque en México los recursos de conservación están dirigidos a las especies marinas, carismáticas y protegidas.
Además, no existe un programa formal de recuperación que involucre monitoreos, educación ambiental y reproducción en cautiverio, advirtió el investigador del Instituto de BiologÃa (IB) de la UNAM, VÃctor Hugo Reynoso Rosales.
Esos reptiles, igual que muchos otros, son utilizados para consumo humano desde la época prehispánica; el problema es que son extraÃdos sin ninguna regulación, aunque están protegidos por la ley, sostuvo.
Lo anterior deriva en un desmedido comercio ilegal, interno y externo. Actualmente, ejemplificó, el mercado asiático exige la venta de estos animales; es un grave problema porque la gente en busca obtener un ingreso económico, los atrapa y los vende en el mercado negro, explicó.
La tortuga blanca o Dermatemys mawii, refirió, vive al sur de México y es la única especie de una familia única en el mundo. En su mayorÃa se distribuye en nuestro paÃs, aunque también habita en Belice y Guatemala. Es difÃcil encontrar esa especie en Veracruz y Chiapas, por lo que ya se considera en peligro de extinción.
En tanto, la chopontil o Claudius angustatus tiene un alto Ãndice de caza; también es única en el mundo, pero a nadie le interesa su preservación y, por ende, su desaparición.
En ese sentido, el especialista advirtió que si no se instrumenta un programa de monitoreo para evaluar sus poblaciones silvestres y de reproducción en cautiverio con control genético propio de ambas especies, en el corto plazo, se extinguirán por completo.
Contaminación, venta ilegal y plagas.
Otras tortugas de agua dulce podrÃan resistir un poco más debido a su amplia distribución; sin embargo, también requieren programas de conservación estrictos y una regulación, pues aún se puede ver en las carreteras a gente vendiéndolas sin que nadie se los impida o sancione.
Otro problema es la contaminación. Las tortugas de rÃo, por ejemplo, ponen sus huevos en las orillas del cauce, donde prolifera la contaminación y, en consecuencia, éstos pueden ser infértiles o no completar su desarrollo, explicó.
También son afectadas por la introducción de mascotas en su hábitat natural, como la tortuga japonesa o Trachemys elegans, proveniente de Estados Unidos; al depositarse en rÃos o lagos, estas últimas se convierten en una plaga que compite con las especies nativas, comentó.
























