Al menos 49 personas murieron el viernes en Siria durante diversas manifestaciones a favor de la democracia, en la jornada más sangrienta desde el inicio de las protestas antigubernamentales, dijo un grupo de derechos humanos.
Las fuerzas de seguridad balearon y lanzaron granadas de gas lacrimógeno contra los manifestantes que participaban en las movilizaciones escenificadas en diversas partes del paÃs.
Los manifestantes inundaron las calles al término de las oraciones musulmanes de los viernes en al menos nueve regiones importantes de Siria.
Las protestas incesantes durante un mes muestran la incapacidad del presidente Bashar Assad para suprimir las movilizaciones sea con represión o promesas de reformas en el paÃs.Ammar Qurabi, jefe de la Organización Nacional Siria de Derechos Humanos, dijo que la cifra de muertes se elevó a 49 durante la jornada y aseguró que al menos 20 personas están desaparecidas.
“Las balas volaban sobre nuestras cabezas como gotas de lluvia” , dijo un testigo en Izraa, en la provincia de Dara.Los manifestantes en las afueras de Damasco coreaban: “El pueblo quiere la caÃda del régimen” , la misma consigna alzada por los insurrectos en Egipto y Túnez.
Testigos dijeron que vieron por lo menos cinco cadáveres en el hospital de Hamdan, en las afueras de Damasco. Todos tenÃan heridas de bala.
En Dara, otros testigos dijeron que por lo menos 10 personas fueron muertas cuando una marcha de protesta pasó frente a la oficina del alcalde de Izraa. Afirmaron que un niño de 11 años estaba entre los fallecidos.
No fue posible confirmar estas versiones porque Siria ha expulsado a muchos periodistas y restringido el acceso a los lugares donde se producen disturbios. Los testigos hablaron bajo la condición de no ser identificados por miedo a las represalias.
Las autoridades habÃan instalado retenes cerca de Damasco y fortalecido las medidas de seguridad en anticipo de una serie de protestas que según algunos activistas serÃan las más grandes hasta la fecha contra el gobierno de Bashar Assad.
Los disturbios casi diarios que se han suscitado desde hace un mes parecen configurar una amenaza mayúscula a los 40 años de gobierno de la dinastÃa de los Assad al frente de Siria.
El presidente Assad intentó aplacar las protestas al combinar ataques violentos contra los manifestantes con una serie de concesiones, la más reciente de las cuales derogaba las leyes de emergencia que le daba a las autoridades casi poderes ilimitados para la vigilancia y el arresto de disidentes sin formularles cargos.
























