El Manchester United será, otra vez, el rival del Barcelona en la final de la Liga de Campeones, como ya ocurrió en la final de 2009 en Roma. Desde entonces, han cambiado unas cuantas cosas en el equipo británico. Lógicamente, el inquilino del banquillo sigue siendo el incombustible Alex Ferguson, que suma ya casi 25 años al frente de su equipo, lo que supone un enorme contraste con el caso de Guardiola, que todavía no ha alcanzado los tres años como entrenador en el máximo nivel.
 
Una de las mayores virtudes que ha mostrado el Manchester United en esta temporada es la seguridad defensiva, como demuestra el hecho de que sólo haya concedido cuatro goles en los 12 partidos que han disputado en esta Liga de Campeones. En estas estadísticas tiene gran influencia el aplomo de Van der Sar, un seguro de vida que, a sus 40 años, colgará los guantes al término de esta temporada. Su entendimiento es absoluto con una pareja de centrales muy experimentada y compenetrada, formada por Vidic y Ferdinand.
 
Otra de las virtudes del equipo radica en sus hombres de ataque, ya que Ferguson cuenta con una nómina con tres delanteros excepcionales y de garantías: Rooney, Berbatov y ‘Chicharito’. Rooney resulta fundamental para el técnico escocés. Berbatov es el máximo goleador de la Premier League con 21 dianas. Y ‘Chicharito’ ha sido la gran revelación de la temporada. La efectividad de esta terna es digna de asombro, aunque es improbable que Ferguson cuente con los tres para jugar ante el Barcelona. En la final de 2009 el equipo inglés contaba con Cristiano Ronaldo, pero el protagonismo que entonces tenía el jugador luso se ha repartido con equidad entre quienes ahora se ocupan de las tareas ofensivas.
 
Al margen de los nombres, este año ha sido muy importante la capacidad que ha mostrado Ferguson para gestionar su plantilla, ya que ha contado con multitud de jugadores, y todos ellos han respondido con buena nota. Todos los jugadores son conscientes de su importancia, y así lo han demostrado siempre que han sido llamados a filas. Como muestra, Ferguson sólo ha repetido a dos jugadores en la alineación titular que jugó el partido de ida y el que formó en la vuelta ante el Schalke, en las semifinales de la Champions. Y uno de ellos era el portero, Van der Sar. El otro, Valencia.
 
En lo que se refiere al sistema de juego, Ferguson es un hombre que sabe adaptarse a la perfección a las condiciones de cada partido, sin ningún tipo de complejos. Mientras que el Barcelona se caracteriza por el empleo de un sistema único de juego, el Manchester es capaz de utilizar un nutrido catálogo de variantes, como ya ha demostrado a lo largo de la presente temporada. Por ejemplo, en un partido de la FA Cup ante el Arsenal, el técnico de los ‘diablos rojos’ fue capaz de alinear a siete jugadores de corte defensivo. Y aun así consiguieron la victoria por dos tantos a cero. En la competición europea, especialmente en los partidos jugados como visitante, el Manchester ha ofrecido una cara algo conservadora (a excepción del partido ante el Schalke en el Veltins Arena).
 
Por último, a lo largo de esta temporada, el Manchester no ha ofrecido un juego brillante, alejado del que mostró en temporadas anteriores. Pero ha sabido suplir esa carencia con mucho oficio y con una enorme capacidad de sacrificio, como si se impusiera a sus rivales como un martillo, por inercia, como fruto de una virtud especialmente competitiva. En todo caso, el centro del campo parece la línea más endeble del equipo, por lo que Ferguson puede encontrar algunos problemas para hallar la fórmula adecuada para desactivar el juego azulgrana en el centro del campo.(Agencias)