La SecretarÃa de Educación en el Estado (SEE) expresa su extrañamiento al dato que sobre educación en Michoacán expuso el periodista Andrés Oppenheimer, quien participó el pasado viernes 6 de mayo, en el 8° Congreso Nacional Juvenil: ¿Qué rollo con México?
Según él, en la entidad, la asistencia escolar promedio anual es de entre 140 y 150 dÃas, rango que pone en contraste con paÃses como Japón, con las previsibles conclusiones del también autor del libro “Basta de Historiasâ€. No citó su fuente y la fuente oficial es tanto esta dependencia como la SecretarÃa de Educación Pública (SEP): el calendario escolar tiene cumplimiento superior a 95 por ciento, a partir del ciclo escolar 2009-2010.
En el actual ciclo escolar 2010-2011, de los 200 dÃas de clases, la SEP otorgó siete dÃas no laborales, mientras que en Michoacán se agregan por mandato del Congreso del Estado, el 19 de octubre en todo Michoacán, el 30 de Septiembre en Morelia y municipios aledaños, y el 22 de Octubre, en Apatzingán. La SEP otorgó en forma extraordinaria los dÃas 17 de septiembre y 1° de noviembre, por ser dÃas cercanos a suspensiones oficiales. De esta forma, Michoacán labora al ritmo cultural y productivo de la mayorÃa de entidades del paÃs.
Andrés Openheimer ha aportado al debate contemporáneo de la educación, una tesis cuestionada por centenas de pedagogos y filósofos por el mundo, pues plantea que América Latina abandone el estudio de la historia y de su diversidad cultural, en aras de mirar un supuesto futuro en mejores condiciones competitivas, y para adoptar un modelo de desarrollo similar al de Estados Unidos.
La polÃtica educativa de este gobierno no simpatiza con la idea de que historia y cultura sean lastres para construir un mejor futuro, y menos aún con el supuesto de que la educación debe centrarse sólo en la perspectiva competitiva; sobre todo ahora, cuando una crisis de valores aqueja a nuestra sociedad.
Nuestros sustento humanista y de izquierda, busca una educación que forme más allá de las competencias; más allá de la obsesión materialista, individualista, pragmática, egoÃsta, que sugiere esa visión. Apuesta en cambio, por una educación que recuperando el sentido estratégico y liberador de ciencia y tecnologÃa, forme también en valores laicos que puedan sustentar una sociedad más justa, sÃ, más equitativa, sÃ, pero más humana, solidaria e integrada.
Por supuesto que el aporte provocador de Oppenheimer es bienvenido, pero no los datos falseados y usados de comodines de su discurso.
























