Los cerca de  60 mil indígenas purépechas de Michoacán, están a punto de levantarse en armas contra el crimen organizado y los gobiernos federales y estatales.

CHERAN, MICH.- “Ya estamos cansados, de tanto abuso y de su intolerancia y Cherán está al borde del estallido social, y no solamente esta comuna sino toda la Meseta Purépecha, se encuentra en estado de alerta sólo en espera de una señal para levantarnos en armas contra el crimen organizado que y ha nos tienen hasta la madre”, dice un comunero, con el rostro cubierto con  una playera blanca y dos agujeros malhechos que le sirven para mirar.

 “ Mire joven, la lucha no es entre las comunidades como quieren hacer aparentar, es contra las bandas organizadas y el gobierno y no crea que estamos solos, ¡no! Usted ya sabe como en Chiapas y Guerrero…
–¿Insurgentes?

 — Por ahí va el asunto. Pero ya nos cansamos de la explotación, el chantaje, secuestros, levantotes, homicidios, extorsiones, de vivir y morir con miedo. Ahora nos vamos a enfrentar a los malos,  sean mañosos o del gobierno. Sólo estamos esperando un tiempo prudente (no lo mencionaron) y si no hay respuestas, pues a las armas.

 Dicen que durante tres años, han saqueado los bosques cercanos a Cherán, poblado ubicado en la carretera 37 Carápan- Playa Azul, tramo Uruapan Carápan, con una población cercana a los 18 mil habitantes.
 “Saque cuentas: 180 mil pesos diarios en trozo,  casi  35 millones al mes, durante tres años. Una fortuna ¿no¿, talamontes protegidos por un maloso denominado El Güero, que sembraba mariguana en estos sitios, sin que nadie les dijera nada, luego de ahí a cortar madera, han “pelado” 13 mil hectáreas”, dice otro indígena con una gorra de los Mets y un trapo sucio, al que sólo se le ven unos ojos negros y vivarachos.
 Por la salida a Uruapan, entrada principal del pueblo, hay un enorme manta con  una caricatura de Felipe Calderón, un carro quemado y el inicio o final de las casi 350 barricadas.
 Entre las piedras que sirven de reten una bandera mexicana, mujeres haciendo tortillas, cocinando frijoles, arroz, niños con pancartas y esta escena se repite una y cien veces más en toda la población.
 Las estrechas calles de la comunidad indígena se abarrotan de hombres, mujeres, niños, ancianos, con los rostros cubiertos con pañuelos, franelas, trapos, pasamontañas, banderas, sombreros cachuchas, con lo que encontraban. “Lo hacemos para no ser identificados, por temor.
Niños con cartulinas piden paz y tranquilidad: “Felipe Calderón,  como michoacano, protege nuestros bosques no más saqueos”; “No más muertos en la Meseta Purépecha”; “ Tenemos sed de justicia y seguridad”, “Señor gobernador queremos pronta solución y efectiva, no más promesas”, entre otras, salían a las calles.
 Las mujeres gritaban consignas al gobernador Leonel Godoy y a Calderón: Queremos paz, no mas muertos ni secuestrados”, Que venga el ejército ,los marinos!, unas salían llorando y temerosas.
 Las barricadas, en caravana, aparecen una tras otra, casi en cada esquina. Piedras, leños, llantas, costales con arena, troncos, carros, todo sirve para hacer un pequeño bunker.
 Hombres con azadones, hachas, machetes, palos con punta, bats, guadañas,  hondas, piedras, navajas, cuchillos, instrumentos del campo; y uno que otro AR-15.
Una mujer indígena, finita, de voz chillona y aguda, se acerca a los reporteros y fotógrafos y llorando manifiestó:
“Ayúdenos. Queremos vivir en paz, ya los malos acabaron con  nuestros bosques, los quemaron, quemaron hiervas medicinales, pinos, animalitos de los cerros, Nos tienen asustados, llegaron con sus armas a la escuelas y amagaron a los niños y maestros y los sacaron, por eso no hay clases, nos tienen amenazados”.
 “Llegaron con armas y amenazaron a los alumnos quienes salieron corriendo y muchos llegaron a sus casas  raspados y asustados, llorando. Ya quedaron traumados y no quieren ir a la escuela”.
 “Con esta amenza 5 mil niños y 500 profesores no quieren asistir a clases por miedo a que regresen los mañosos y el gobierno federal, como es su obligación no nos quieren apoyar. Aquí no hay color ni religiones  es el pueblo en general ya cansado”.
 “Por eso se levantó el pueblo, porque no queremos que regresen los malos. No queremos vivir lo que los niños vivieron y el presidente Felipe, pese a que es michoacano, no hace nada, no nos ayuda, es un cobarde”.
 Queremos que intervenga el ejército o la marina, que este de manera permanente; pero vean ¿Cuál policía ven? ¡Ni uno! Nada, de nada.
 ¡Bravo María! Le gritaron.
Durante el recorrido de casi ocho horas, el pueblo salía a las calles, lanzaban cohetes, en señal de que el grupo de periodistas se encaminaba al corazón del pueblo, cruzando las barricadas,
 El fotógrafo Octavio Gómez, dijo: ¡Carajo! Parce que somos funcionarios importantes, mira como sale la gente a las calles con pancartas y cartulinas, con comida, gritando consignas contra Godoy y Calderón: “Solución, no mas muertes, fuera el crimen organizado, salven nuestros bosques y fauna”. “Ayúdenos” “Gracias por venir a Cherán, digan la verdad”.
“Godoy ojete, el pueblo no es juguete”, “Fuera el crimen organizado”, “Felipe ojete, el pueblo no se vende”.
 En el Barrio el Calvario, permanecen perennes las huellas del enfrentamiento con los del crimen organizado y talamontes, camiones quemados, casas, postes y ventanas baleadas.
 “Aquí fue el enfrentamiento, luego que el 15 de abril les detuvimos 10 carros cargados de madera, pues dijimos ya basta, es una burla, delante de nuestros ojos, pasan y pasan camiones, trataron de rescatarlos y se armó la balacera, hirieron a un pobre que no tenía “vela en el entierro” y que está en estado vegetativo con un balazo en la frente; Eugenio Sánchez Rendón, que repartía leche.

“Estuvo cabrona la balacera se llevaron a tres compañeros, y su fuga fue protegida por patrullas de la policía municipal de Cherán, quines son parte del crimen organizado, ellos mismos nos lo dijeron. Ya estamos adentro vale, que le vamos hacer”, dicen los indígenas.

 En el cerro del mismo nombre “El Calvario” se ven árboles quemados y troncos de lo que fueron árboles con mas de 30 años de edad, zonas desérticas y áridas de lo que fueron bosques tupidos, donde no entraba ni el sol, venados muertos y achicharrados, ardillas voladoras, tejones y otros animales, reducidos a carbón.

  De camino a los montes, los reporteros pasaron por una “casita de campo” del alcalde priista de Cherán, Roberto Bautista Chapina, donde dicen los indígenas cada ocho días hace señoras fiestas, pues es gente del Güero.
 La situación es grave, dicen los encargados de prensa y difusión del movimientos. No hay alimentos, ni clases, los niños tienen miedo ir a la escuela, por temor a que los saquen a balazas, la señal de teléfono se va constantemente.
 Hace unos ocho días vino un reportero de la televisión de Morelia, y cuando trató de enviar su información cortaron la señal y los celulares no funcionaron.

 Comunidades como Nahuatzen, Uruapan, Angahuan, y organizaciones de ayuda, como cáritas les están enviando alimentos, no hay trabajo, ni clases, agua, entre otros servicios. “Cherán sigue sitiado”.
 El pueblo en vilo  espera los resultados de las autoridades estatales y federales, los indígenas de este municipio mantienen los cierres de los accesos a la población como medida precautoria contra posibles agresiones del crimen organizado.

Mientras hombres y mujeres, procedentes de los cuatro barrios en que está dividida esta comunidad purépecha, se turnan para realizar las guardias de vigilancia en  los accesos a la población, están es espera de la respuesta del gobierno del estado con el que se han reunido tres veces, desde el 15 de abril que inició el calvario.

La desilusión  se muestra en los rostros y en los diálogos de los habitantes de Cherán, sobre la supuesta protección policial que las instancias gubernamentales les ofreció, ya que el contingente de Policía Estatal, se mantiene a varios kilómetros de la periferia lo que ocasiona que los comuneros mantengan sus barricadas para montar la vigilancia embozados y armados, revisando todo vehículo que intenta penetrar a la población, actitud que mantienen desde que los comuneros Pedro Juárez Urbina y Arturo Hernández, fueron asesinados por las mafias de rapamontes….CONTINUARA