Juan Francisco Palencia, el hombre que muchos daban por retirado antes del comienzo de esta campaña, se encargó de darle vida a una Final que tardó 68 minutos en parecer lo que es.

Un golazo del veterano jugador de los Pumas al 68’ sacudió a Monarcas, que con ese golpe reaccionó y entonces volvió a ser ese equipo agresivo que encima al rival y que tiene como misión agobiar el arco rival.

Tan rápido se metió al juego tras la anotación del conjunto universitario, que el cuadro michoacano emparejó la situación apenas cinco minutos más tarde por conducto de Joao Rojas.

Y lo bueno de todo esto es que la vuelta de la serie por el título del Clausura 2011 promete mucho mejor espectáculo y emociones que en el primer capítulo se dieron a cuentagotas.

En el Estadio Olímpico se conocerá al nuevo campeón del futbol mexicano y la Final quedó abierta para cualquier lado, en ambos casos habrá un técnico debutante en la obtención del título nacional. Tomás Boy y Guillermo Vázquez se jugarán todo para ganar ese privilegio.

EL PARTIDO

Contrario a lo que se esperaba, el juego fue sumamente cerrado puesto que ninguno quiso arriesgar de más, aunque sin salirse de los esquemas tácticos que llevaron los dos equipos hasta esta instancia.

Es que la fácil sería decir que salieron a cuidarse y que le apostaron a las defensas para no quedar en desventaja en el primer choque de la serie por el título. La realidad es que respetaron su esencia, y lo malo fue que los jugadores no tuvieron la intensidad que se requiere en este tipo de cotejos para llevar a cabo esos planteamientos ofensivos.

No se le puede echar la culpa de la falta de espectacularidad a los entrenadores porque Tomás Boy y Guillermo Vázquez presentaron estrategias que en el papel lucían propositivas.

De hecho Monarcas volvió a jugar con dos delanteros nominales y la intención era tener mayor profundidad, que por momentos encontró con los servicios de Aldo Leao y Luis Gabriel Rey, que penetraron una zaga auriazul dubitativa.

Los primeros minutos fueron de claro dominio del local, donde el propio Rey tuvo para abrir el marcador al segundo minuto de acción, pero su definición se fue por encima de la portería.

Poco a poco Pumas equilibró y entonces el encuentro cayó en una rutina de que ambos intentaban llevar el balón al área contraria mediante los mecanismos menos adecuados. Los pelotazos abundaron por el lado de la escuadra visitante y la necedad de entrar por el centro por parte del anfitrión.

Total que parecía un partido de tercera jornada en la fase regular y nada que ver con una Final. Hasta que apareció Palencia para darle vida a la disputa por el título de la Primera División con un derechazo que fue al ángulo.

Jorge Gastelum de equivocó y le Efraín Velarde le robó el balón para cedérselo a Palencia, quien con comodidad sacó un disparo inalcanzable para el arquero Federico Vilar.

Y entonces sí ya pareció una Final porque Morelia despertó rápidamente. Lo que se le puede criticar al entrenador de los Pumas es que haya sacado a Palencia para el ingreso de Jehu Chiapas. Pues en ese intento de cuidar el resultado el gusto le duró poco.

Rey le puso medio gol a Joao Rojas con un estupendo servicio al hueco por el centro de la defensa auriazul, para que el ecuatoriano empatara de pierna derecha.

Luego fue un control pleno de Monarcas, pero ya no pudo darle la vuelta, pues Rafael Márquez Lugo, el goleador de este conjunto, desperdició una clara ocasión ante el arquero Alejandro Palacios.

Lo mejor está por venir y lo bueno del empate en la ida es que se espera una vuelta sumamente atractiva.

EL ARBITRAJE

Roberto García Orozco no tuvo mayores dificultades de para conducir por buen camino las acciones que en general fueron limpias, con dos equipos dedicados exclusivamente a jugar limpio, y por eso nada más hubo un par de amonestado por parte de los Pumas.Â