El diplomático es actual número dos de la embajada de Estados Unidos en Afganistán, donde es pieza clave para reconstruir las debilitadas instituciones del país asiático y en la estrategia contra la narcoinsurgencia de grupos del talibán.

De 2006 a 2009 se desempeñó como representante ante el gobierno argentino. Llegó a Buenos Aires con la tarea de sacar del congelador las relaciones, después de la accidentada Cumbre de las Américas de 2005, en la que el ex presidente George W. Bush fue vapuleado por los Kirchner y el venezolano Hugo Chávez.

Diplomáticos de carrera mexicanos consideraron que la rápida designación es una buena señal de la importancia que la Casa Blanca concede a la relación con México.

Afirmaron que Wayne es especialista en relaciones complejas y actualmente está asignado a una de las misiones más delicadas para el gobierno estadounidense, como Afganistán. Coincidieron en que se trata de un diplomático de alto perfil.