El Estado no puede proteger una mayoría de sus ciudadanos matando a una minoría mediante el argumento de los números, es inadmisible un cálculo de vidas poniendo a cada lado el número de personas afectadas, dijo Ernesto Garzón Valdés.

En un problema tan complicado como es el decidir entre el bien de una mayoría y el de una minoría, en situaciones extremas, el dilema no se puede reducir a una cuestión de números a costa de los derechos individuales fundamentales, como si se tratara de meros objetos.

El Doctor en Derecho puntualizó que en este tipo de conflictos, que se presentan por ejemplo en actos en los que terroristas secuestran aeronaves de pasajeros inocentes para utilizarlas como arma contra centros urbanos, lo que no se puede hacer es tratar el problema como si se tratara de números, excluyendo la dignidad humana.

Lo anterior, al dictar la conferencia “Minorías y democracia” en el Auditorio del Supremo Tribunal de Justicia de Michoacán, en un evento que organizaron en conjunto la Sala Regional Toluca del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), el Instituto Electoral de Michoacán (IEM), el Tribunal Electoral del Estado de Michoacán (TEEM), y el Poder Judicial de Michoacán.

María de los Ángeles Llanderal Zaragoza, presidenta del Consejo General del IEM, durante su intervención, dio la bienvenida y agradeció la presencia del prestigiado jurista, además de resaltar la coordinación que hay entre las instituciones organizadoras del evento. También estuvieron presentes los consejeros Luis Sigfrido Gómez Campos e Iskra Ivonne Tapia Trejo.

Por su parte, Garzón Valdés, especialista en derecho y política destacó que la solución más cercana al dilema planteado no necesita de un cálculo de números, la dignidad humana no es negociable, los derechos fundamentales no se pueden negar. Hay que pensar, dijo, en la solución que elegiría cada uno a partir de aceptar que se viven situaciones de riesgo y que al tomar una decisión –como subirse a un avión- se otorga el consentimiento de una posible pérdida, es lo que más puede uno esperar en situaciones como las que vivimos.

El conferencista señaló que la solución moral de este tipo de problemas debe tener en cuenta la dignidad humana, sin abandonar los derechos fundamentales de las personas ni la dignidad humana, con el fin de no caer en la ley de la selva.

Hay que resaltar que el especialista de origen argentino forma parte de numerosas publicaciones de filosofía y derecho y posee, entre varias distinciones, la Gran Cruz al Mérito de la República Federal de Alemania (1972), además de que es autor, entre otros títulos, de Derecho y naturaleza de las cosas (1970), El concepto de estabilidad de los sistemas políticos (1987), Derecho, ética y política (1993), El velo de la ilusión (2000), Filosofía, política y derecho (2001), Calamidades (2004) y, Por qué estoy aquí. Tres justificaciones y una excusa (2005).

Ante los asistentes, Garzón Valdés consideró que lo que menos puede hacerse en la solución de problemas entre las minorías y las mayorías es guiarse por la intuición, debido a que ésta carece de todo argumento racional.

Finalmente, Ernesto Garzón subrayó que los números no cuentan frente a los derechos fundamentales porque la dignidad de la persona no puede negarse.