Los padres de niños con carácter fuerte suelen cometen un error muy común. Se enfrentan a ellos directamente buscando el control de la situación.

Los niños de carácter fuerte tienen mucha determinación, tienen muy claro lo que quieren y lo que no les gusta y están dispuestos a persistir para satisfacer sus deseos.


Los niños de carácter fuerte son admirables. Sin embargo, para los padres de niños con carácter fuerte posiblemente no lo vean de la misma forma. Seguramente se encuentren constantemente luchando sin ver solución. Los padres con hijos con carácter fuerte te comentan que sus hijos no suelen cooperar, no asumen las consecuencias de sus actos sobre los demás y no les escuchan. Quieren “salirse con la suya” a toda costa.

Si reflexionamos sobre las características de éstos niños te darás cuenta de que tienen una forma de ser privilegiada para conseguir lo que se propongan en la vida y cumplir sus deseos. Tienen confianza en lo que les hace felices. Creen que merecen tener lo que quieren y están dispuestos a actuar para conseguir sus metas.

Muchos adultos luchan en su vida por conseguir éstas características y crear la vida que realmente desean. Los padres necesitan asumir el carácter de su hijo y guiarle con mucha diplomacia y no buscando el enfrentamiento.

El error que suelen cometer muchos padres con niños de carácter fuerte es reaccionar de frente a sus hijos, con rotundidad, buscando el enfrentamiento, posiblemente sin proponérselo. “No te vas a salir con la tuya”. Ésto sin duda dará lugar a una reacción negativa, es como encender una mecha. Lo peor es que dañará tu voluntad, tu energía y la relación con tu hijo.

Existe otra alternativa. Primero reconoce sus sentimientos y luego asegúrate de que quieres encontrar una solución. Si adoptas éste enfoque, tienes su visión de las cosas y en vez de ser su rival eres su aliado, listo a ayudar.

Lo que suele ocurrir habitualmente es que el niño ejerce su voluntad, mina tu energía y se niega a ceder y los padres responden con la misma determinación para ganar “autoridad” y el control de la situación. Y es entonces cuando saltan las chispas.

Para evitar que salten las chispas, en cada situación que se presente, deberías hacerte dos preguntas importantes:

1. ¿Lo que está pidiendo es razonable o no tiene sentido alguno?

2. ¿Es imposible que pueda causar daño a sí mismo o a alguna persona lo que pide?

Si respondes sí, puedes facilitárselo dentro de tus posibilidades. Pero, si lo que quiere no es razonable o es dañino para sí mismo o para otros debes ser lo más diplomático posible, ésto sería lo más eficaz.

Una vez que te vea como un aliado, en vez de como un rival, podrás eliminar tu necesidad de luchar por el control. Te enfocas en una mentalidad más positiva, que te ayuda a guiar a tu hijo a través de un proceso de negociación que le permita cumplir su deseo. El objetivo es demostrar que estás interesado en ayudarle a hacer lo que quiere y si funciona, a que no te vea como un enemigo.

El proceso de negociación jamás debería dar como resultado un daño emocional o físico hacia otra persona. En el proceso de negociación se deben presentar opciones y sus consecuencias.

Los niños con carácter fuerte necesitan sentir que tienen el control. Tienen que ejercer su poder para conseguir lo que quieren.

Tu trabajo como padre consiste en guiarlos para que se esfuercen por conseguir opciones positivas.