Los resultados que arroja el más reciente Índice de Percepción Ciudadana sobre la Economía y Seguridad de los Mexicanos elaborado por GEA/ISA, que señalan que la gestión de Felipe Calderón se ubica actualmente en 45 por ciento de aprobación entre los mexicanos, ratifican el fracaso de la guerra del presidente contra el crimen organizado y el hartazgo de los ciudadanos ante las precarias condiciones económicas en la que viven millones de familias, a pesar de los discursos de funcionarios que se empeñan en maquillar la realidad con cifras insostenibles.

A pesar de las evidencias que demuestran la precaria realidad en que viven millones de mexicanos, Felipe Caderón sigue empeñado en tratar de convencer a los mexicanos que la economía del país ha mejorado durante los 10 años en que los panistas han gobernado el país. Siguiendo el mal ejemplo de Ernesto Cordero, el panista aseguró ante empresarios que actualmente existen más mexicanos que tienen casa propia y que hay más niños que asisten a la escuela, dos falacias que caen por su propio peso que se reflejan en las encuestas.

No existen más mexicanos con casa propia, lo que hay son más personas con créditos hipotecarios con altas tasas de interés a pagar durante los próximos 20 o 30 años. La descontrolada política gubernamental de crédito al consumo sólo ha ocasionado que la cartera vencida del sector haya crecido un 19 por ciento desde 2008, según datos del Buró de Crédito. De nada sirve que a más mexicanos hayan tenido la posibilidad de acceder a un crédito de esa índole cuando al menos 4.9 millones de viviendas en todo el país se encuentran abandonadas por sus moradores a causa de la violencia que azota a todo el país.

Aunque para el director del Infonavit, Víctor Manuel Borrás Setién, la razón principal de que casi cinco millones de viviendas se encuentren deshabitadas se halla en la falta de fuentes de trabajo y no en la inseguridad del país, el resultado es el mismo: muchas más familias que no habitan ni pagan sus casas, lo que se convierte en un círculo vicioso de lamentables repercusiones económicas para el país que no se quiere reconocer.

En cuanto a que actualmente hay un mayor número de estudiantes mexicanos que asisten a la escuela, basta leer las cifras que arroja la Organización Internacional del Trabajo (OIT), que reconoce que en lugar de estar en las aulas, 3.6 millones de niños y niñas mexicanas -que representan el 10 por ciento de los ciudadanos menores de 14 años- trabajan en diversos sectores de la economía. Mención aparte merecen los más de siete millones de jóvenes mexicanos a los que el gobierno de Calderón les ha negado oportunidades de empleo y de educación, que imploran por cambios que les permitan desarrollar sus capacidades y habilidades.

Felipe Calderón debe dejar a un lado la postura autista en la que se encuentra instalado y recapacitar que no es con ese tipo de afirmaciones como se solucionarán los graves problemas económicos y sociales que aquejan a los mexicanos. Los ciudadanos no necesitan declaraciones estridentes que sólo insultan su inteligencia, sino verdaderas alternativas para contribuir al progreso de la economía de sus familias.