No quiero hablar más de mi candidatura: AMLO

El señor Pablo Salazar Mendiguchia es, para quien no lo recuerde, un exgobernador del sufrido estado de  Chiapas. Periodo del 2000 al 2006.

De origen priísta, pero afín al PRD versión AMLO,  llegó a la gubernatura de Chiapas por una extraña coalición de todas las ideologías posibles, PAN, PRD, PT, PVEM Convergencia, PSN, PCD, y PAS. ¿Sirvió de algo esta extraña mescolanza?.  Todo parece apuntar a que no.
 
 Al margen de una serie de acusaciones por malversación de fondos  veamos como le fue a Chiapas en el terreno de la libertad de expresión, pero antes algunos datos para situarnos en contexto: Freedom House,  influyente ONG,  afirma que México dejó de ser un país con libertad de expresión. Tanto el narco como los grupos violentos han limitado severamente la libertad de expresión, ante la incapacidad del  Estado para evitarlo.

Para empeorar esto ahora resulta que algunos gobernadores han declarado la guerra a la prensa que no les es incondicional. En Chiapas, por ejemplo, el entonces gobernador Pablo Salazar Mendiguchia hostilizó hasta sacar del país al director de un diario crítico, Cuarto Poder.

Al director del periódico, Conrado de la Cruz, lo acusaron de lavado de dinero. Le quitaron propiedades. Varios columnistas de Cuarto Poder fueron encarcelados y luego liberados por falta de méritos. Y Conrado debió huir a Miami para evitar la cárcel.

 Como no pudo detener al padre, el gobierno de Salazar encarceló al hijo con un argumento falso;  robo de vehículos. Ya en la cárcel, el hijo fue sometido a todo tipo de vejaciones.  Fue abusado sexualmente de manera sistemática, con la complicidad de las autoridades carcelarias. Al padre Conrado de la Cruz le hablaban a Miami para decirle que esa noche su hijo sería violado nuevamente… y así ocurría.

 Tres años y siete meses pasó el joven en la prisión. El padre no lo soportó y murió en el exilio, literalmente de tristeza. El hijo salió de la cárcel dos meses después de la muerte de su padre. Ya no pudieron verse.  Unas cuantas semanas después también murió Conrado hijo.

 A escala federal, y esto no lo puede negar ni los furibundos pejistas,  desde hace años el gobierno dejó de decirle a los medios qué publicar y qué no publicar. Ejemplos, esos panfletos al servicio de AMLO  que por sistema  insultan  a Calderón circulan   libremente.  Lamentablemente  la calidad de su papel los hacen inadecuados para  un mejor fin. 

 La función de un gobierno, federal o estatal  no es solamente dejar hablar y dejar escribir, sino garantizar esa libertad. Pero en varias entidades federativas sencillamente no hay libertad de expresión porque el crimen, organizado o desorganizado, vigila, sanciona o de plano dicta la línea editorial de algunos medios de comunicación.

   Cualquier periódico puede señalar y regodearse con los errores, reales o supuestos, del Presidente de la República, de su familia o de sus colaboradores. Pero en varios estados del país  no se puede llamar por su nombre a los grandes jefes de las drogas y del contrabando. Mucho menos señalar a sus socios y parientes que conviven, sin problemas, con funcionarios y la sociedad. Esto es peligrosísimo.

Cierto que esto también ocurre en otras partes del mundo, recordemos el caso del periodista italiano, Roberto Saviano, que denunció a la camorra napolitana y ahora, amenazado de muerte,  vive exiliado en otro país.

 Por lo pronto los diputados del PRI por Chiapas demandan a la PGR y a la Procuraduría de esa entidad aplicar la ley contra  Pablo Salazar por  malversación de fondos. Lo cual puede ser  cierto o no, pero de lo que si no hay duda es de su acoso y persecución, hasta la muerte, a periodistas  que no se doblaron ante su majestad Pablo I.

  Viendo lo anterior, ¿Cómo funcionan los gobiernos emanados del PRD?, la respuesta la podemos leer en un articulo escrito por Rene Avilés Fabila donde analiza la llegada del PRD a la ciudad de México. Después de la alegría inicial por el triunfo de Cuauhtémoc rápidamente llegó la desilusión.  Cárdenas se fue a buscar la Presidencia, y el  DF se convirtió, en muy poco tiempo, en una cueva de ladrones. Falsos líderes sociales, corruptos de todos los orígenes se abalanzaron sobre los empleos y comenzó el saqueo. Después AMLO en el DF hizo lo que le vino en gana, doblegó incluso al presidente Fox. Ahora, en estos meses, mostrando el carácter brutal que heredó de su militancia priísta  busca una nueva candidatura. Él y Marcelo han agredido a la ciudad convirtiéndola en la fuente de ingresos para campañas políticas. La obra pública es oscura. Así gobierna la izquierda.

Éste es el estilo de los políticos priístas convertidos en perredistas.  Autoritario, brutal, arrogante e incapaz de escuchar.  Ebrard y AMLO, políticos sin escrúpulos que quieren el poder para satisfacer necesidades personales y egos patológicos.