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Congreso, es, de acuerdo a  diccionarios y enciclopedias, una junta de varias personas  que se reúnen para deliberar sobre algún negocio, para tratar asuntos de gobierno y regular acuerdos internacionales. Al referirse al congreso de los diputados se aclara que  este es un cuerpo integrado por personas nombradas por elección (?).

Ayn Rand   es el  seudónimo de Alisa Zinovievna Rosenbaum, filosofa y escritora estadounidense nacida en 1905 en el entonces imperio ruso. Falleció en New York en 1982.  Es bastante  conocida por haber escrito un par de  best sellers, el más notorio es “La rebelión de Atlas”  y por haber desarrollado un sistema filosófico al que denominó  “Objetivismo”

Rand defendía el individualismo y el capitalismo argumentando que es el único sistema económico que le permite al ser humano vivir como ser humano, es decir, haciendo uso de su facultad de razonar. En consecuencia, rechazaba absolutamente el  socialismo y la religión.

Entre sus principios sostenía que el hombre debe elegir sus valores y sus acciones mediante la razón, que cada individuo tiene derecho a existir por sí mismo, sin sacrificarse por los demás ni sacrificando a otros para sí, y que nadie tiene derecho a obtener valores de otros recurriendo a la fuerza física.

Sostenía con gran convicción que  los gobiernos tienen una función, legitima, pero limitada;  posición que la coloca en  el apartado de los liberales.

Aclarado lo anterior  explico ahora la razón de este artículo.  En  la cada vez más grande superautopista de la información que es la Internet, encontraremos, con poco que se investigue, prácticamente de todo.  Dentro de ese mar de información encontré hace poco un escrito que, tomando un pensamiento de Ayn Rand lo extrapola a la realidad mexicana.  Por su contenido y sobre todo por las soluciones que propone el anónimo autor lo considero de utilidad para algunos lectores.  Es realmente un fiel retrato de la realidad económica y política de  México.

Transcribo lo escrito por Ayn Rand: “Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos sino, por el contrario, son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.”

A continuación el autor plantea una serie de acciones para solucionar el problema mexicano. Veamos cuales son:

-Disminuir radicalmente en numero de senadores y diputados. Noruega, Suecia y Dinamarca no tienen Senado, y ni falta que les hace. Alemania  solo tiene cien senadores, los EUA solo tienen un senador por cada estado,  Varios teóricos del derecho internacional  opinan que el senado es una cámara innecesaria, prescindible y en vías de extinción.

-Eliminar plurinominales.  ¿Cuando admitirán los políticos que  realidad los pluris solo son cuotas de poder, un pago a  incondicionales? .

-Bajar a limites razonables los sueldos de estos funcionarios  Eliminar vehículos oficiales destinados al Senado y la Cámara de Diputados.  Suprimir los seguros de gastos médicos de estos señores pues para eso existe el IMSS y el ISSSTE, que los utilicen, como todo asalariado.

-Disminuir a la mitad o de plano suprimir la enorme transferencia de dinero publico hacia los partidos políticos, entidades que han demostrado sobradamente su incompetencia, voracidad, carencia de valores y de congruencia. ¿O existirá alguien que piense que el PT, el panal o el verde son en realidad “partidos políticos” y no una  franquicia?        

Resulta evidente que en nuestro país estas soluciones son imposibles de realizar,  son  un simple desahogo de algún desesperado “bloguero”. Nunca, absolutamente nunca veremos que grupo político, del color que sea, promueva medidas en este sentido. Los partidos, mediante sus obedientes y habitualmente no muy brillantes piezas que son los señores legisladores jamás renunciarán a las prebendas y canonjias que se han adjudicado.

Podemos ahora comprender  por qué,  entre otras razones,  tanto  Suecia, EE UU, Alemania y otros países que nos han servido de ejemplo para este articulo están mucho  mejor que nosotros.

Como buenos mexicanos seguiremos esperando que sea la Virgen de Guadalupe o un Mesías quien  nos saque  de esta  tragedia.  ¿Hacer algo nosotros?, eso no va con nuestra idiosincrasia. Somos buenos para exigir, no para trabajar.

Finalmente ¿Tendremos algún dia políticos honestos, competentes e inteligentes? … Si, cuando el infierno se congele.

Alejandro Vázquez Cárdenas
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