Derechos Humanos

 

El sábado pasado, entró en vigor la más importante reforma constitucional en materia de derechos humanos en nuestro país, derivado de su inicio de vigencia se inicia el computo del término para la creación de normas reglamentarias inherentes a lo que en 1857 nuestra Constitución denominaba “derechos del hombre” y que con la reforma en 1917, se consideraba hasta el pasado viernes como “garantías individuales”; hoy se contempla bajo la denominación de “los derechos humanos y sus garantías”.

Los derechos humanos son el conjunto de prerrogativas inherentes a la naturaleza de la persona, cuya realización efectiva resulta indispensable para el desarrollo integral del individuo que vive en una sociedad jurídicamente organizada, necesariamente deben estar establecidos en la Constitución Política y en las leyes secundarias, debiendo ser reconocidos y garantizados por el Estado.

En México, no es sino hasta el año de 1992 que entra en vigor la Ley de la Comisión de los Derechos Humanos y con ella la creación de la Comisión Nacional; sin embargo,  en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, se le otorga legitimación activa para  que mediante la acción de inconstitucionalidad prevista en la fracción II de su artículo 105, la Comisión Nacional de los Derechos Humanos,  pueda impugnar leyes de carácter federal, estatal y del Distrito Federal, así como de tratados internacionales celebrados por el Ejecutivo Federal y aprobados por el Senado de la República, que vulneren los derechos humanos consagrados en la Constitución.
La reforma consiste en modificaciones a 11 artículos de la Constitución Política, que amplían el catálogo de derechos a favor de la sociedad, marcando la pauta para la construcción de una nueva visión en materia de derechos humanos en México.

Hoy además de investigar violaciones a los derechos humanos, los organismos defensores tendrán que prevenirlas y esto solo se logrará a través de una efectiva educación y capacitación dirigida a los servidores públicos y a la sociedad en general.

El conocimiento puntual de los derechos humanos es condición necesaria para todo servidor público y herramienta fundamental para hacer efectiva la Cultura de la Legalidad, traduciendo en hechos lo que hasta ahora permanece en muchas ocasiones como un mero ideal. Con estos avances, el Estado mexicano demuestra, una vez más, que la apuesta por el desarrollo y el fortalecimiento de las instituciones se logrará a través del cumplimiento de la función legal que a cada una le fue encomendada, buscando que siempre se actúe en estricto apego al orden jurídico para hacer realidad el proyecto de nación al que aspiramos todos los mexicanos.

El objetivo finalmente, es asegurar el bienestar y la dignidad de todas las personas, específicamente de las que son afectadas por acciones arbitrarias u omisiones injustificadas de las autoridades. Ante las actuales circunstancias que enfrenta nuestro país, esta Reforma Constitucional es el mejor motivo para impulsar el fortalecimiento del tejido social, como es el caso de la Cultura de la Legalidad.