Humberto Moreira

Pues llegó el momento de que el sempiterno presidente de la liga municipal amateur de Morelia la ponga en venta, o al menos la alquile, con eso de que le fue presentado a Humberto Moreira, dirigente nacional tricolor como el cacique deportivo número uno en Michoacán, Prado Fernández Gabriel, se la creyó. Total, para engatusar ingenuos cualquier baboso sirve.

 Dentro de la regalías que conlleva ser el usurpador en turno, la liga ofrece un amplio margen de utilidad política, hasta el momento nadie la había utilizado abiertamente como trampolín político, vamos, la vendían y luego mamaron indirectamente de la ubre del erario, ahora fue diferente, pues el parapeto sirvió para conseguir una regiduría.

  Prado anda desatado pidiendo la confianza, Manuel, a todo cuanto se le cruza en el camino, cartones de cerveza corren lo mismo que tortillas y carnitas para demostrarle a la raza de que es jalador. Bueno, igual le jala sabroso, pero no es para disponga del dinero del pueblo de esa manera.
 Si bien es cierto que la liga municipal de Morelia aglutina a un número importante de gente, no es posible determinar, vamos, ni siquiera sugerir que las personas votarán por tal o cual partido político. No es cierto, sólo un gandul como el Prado lo ofrece así.
 Si fuera un presidente carismático, que tiene contenta a la gente y que ha trabajado de manera adecuada, no dudaría ni un segundo en creer que tendría el respaldo de un amplio sector de clubes, afiliados y familiares, pero no es así, que se haya reelecto una y otra vez no es resultado de una gestión positiva, no, es la manera de maicear a la gente y salpicar el dinero del erario.
 El pasado viernes a las 17 horas se llevó a cabo en la cancha Félix Cerda la final del torneo de empleados del Seguro Social, vaya ralea más baja de gente, desde los jugadores hasta la nube de borrachos mariguanos que colmaron el graderío para insultarse y gritarse lo que en la jornada laboral y en su juicio no se atreven.
 La cerveza corrió dentro y fuera de la cancha y nadie, absolutamente nadie de los “responsables” del mantenimiento ni el simpatiquísimo “inspector autoridad” que pusiera un alto a la bacanal, con mentadas de madre y agravios propios de lo peorcito, pero claro, es la gente del presidente, no se le puede molestar aunque ese día y a esa hora la unidad es utilizada por decenas de niños, hermoso ejemplo.
 Al fin la autoridad se acordó que el estadio Morelos es patrimonio de los michoacanos y que el club Monarcas Morelia usufructúa con el inmueble mediante un comodato con vigencia y temporalidad, ojalá y lo recuerden una vez terminado el mundial sub 17 y vuelvan a actuar como lo que son: autoridad. 
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