Más de 300 hectáreas de bosques se han visto devastadas por el fuego provocado por talamontes en la sierra de Jeráhuaro, en este municipio y los lÃmites con Ciudad Hidalgo a través de Los Azufres.
Las llamas han derribado cientos de árboles, por lo que un total de 190 brigadistas trabajan intensamente desde el medio dÃa del pasado domingo; 60 elementos de la Comisión Nacional Forestal, encabezados por el coordinador Regional de Incendios Forestales Morelia, José MarÃa Gutiérrez Soto, 50 Bomberos de Protección Civil Estatal y 80 voluntarios de la zona afectada de Jeráhuaro.
En entrevista exclusiva, Gutiérrez Soto dijo a este medio que aproximadamente a las 12:00 horas del pasado domingo recibieron el reporte de apoyo por parte de la comunidad de Jeráhuaro, ya que el fuego provocado por depredadores estaba consumiendo los árboles, y es que, los delincuentes que obtienen el producto forestal de manera ilegal, queman los tocones para borrar la evidencia, dejando graves consecuencias, recalcó el funcionario.
Al recibir esta noticia, inmediatamente 60 elementos se trasladaron a la sierra devastada para combatir las llamas y evitar que se propagaran a más hectáreas, y es que hasta las 15:00 horas de este miércoles el reporte era de 300 las consumidas por el fuego.
A estas acciones, se sumaron 80 brigadistas voluntarios de Jeráhuaro y 50 de Bomberos del Estado, a cargo del comandante Roberto Calderón, por lo que apoyados con un helicóptero de la Conafor por aire lanzaron agua en diversos puntos, en tanto que por tierra con palas, picos, una retro excavadora y un tractor, abrÃan brechas y arrastraban tierra para evitar que el fuego se propagara a otras áreas, además de lanzar con tanques a la espalda también agua.
Finalmente trascendió que por fortuna, a pesar de lo espeso del intenso humo y calor por el fuego, no se han reportado intoxicados o lesionados, conociéndose que a las 15:00 horas se tenÃa el control del 70 por ciento de la zona boscosa y por la tarde-noche se preveÃa que estuviera en su totalidad controlada la situación, aunque el aire podrÃa avivar de nueva cuenta las llamas.
























