Considerado una estrella en ascenso en el firmamento del Partido Demócrata, Anthony Weiner, representante por Nueva York, se convirtió ayer en un cadáver polÃtico.
El hombre que aspiraba a convertirse en el próximo alcalde neoyorquino se retiró de la arena polÃtica en medio de la vergüenza y la afrenta pública. En un acto transmitido desde su oficina en el distrito de Brooklyn, Weiner confirmó su renuncia, ante la imposibilidad de sobrevivir a un escándalo de relaciones inapropiadas a través de Twitter.
“Hoy anuncio mi dimisión como representante. Me hubiera gustado seguir con mi labor. Desafortunadamente la distracción (escándalo) que he creado yo mismo me imposibilita seguir adelanteâ€, dijo el congresista en medio de los abucheos, los gritos de “pervertido†y los vivas que marcaron ayer su retirada.
“Quiero pedir perdón por todos los errores personales que he cometido y por la vergüenza que he hecho pasar a mis vecinos y a mis votantes. Pero en especial a mi esposa Humaâ€, añadió Weiner, en un acto que se transformó en su linchamiento polÃtico.
Weiner no respondió preguntas a la prensa. Rodeado por decenas de periodistas, el ex representante, famoso por su carácter abrasivo y su implacable retórica, se escurrió entre la multitud para desaparecer, quizá para siempre, de la escena pública.
Los rumores de su renuncia habÃan circulado desde principios de semana, cuando el propio presidente Barack Obama sugirió que debÃa renunciar. La sutil invitación del mandatario surtió su efecto a primera hora de ayer, cuando los mensajes a través de Twitter enloquecieron anticipando la renuncia del representante, que pagó muy cara su obsesión por los contactos impropios con estudiantes, seguidoras y mujeres de dudosa reputación a través de las redes sociales.
De 46 años, Weiner ha echado por la borda una carrera polÃtica que comenzó hace casi 20 años, cuando se convirtió en uno de los concejales más jóvenes de Nueva York. Desde 1985 habÃa trabajado como parte del gabinete del entonces representante y actual senador Chuck Schumer.
El polÃtico neoyorquino fue electo por primera vez para la Cámara de Representantes estadounidense en los comicios de noviembre de 1998 y tenÃa por delante un prometedor futuro, en el que se perfilaba como el candidato del Partido Demócrata a la alcaldÃa de Nueva York, un puesto al que ya aspiró sin éxito en 2005.
La esposa, ausente
Weiner es judÃo y está casado desde hace un año con Huma Abedin, musulmana y asistente de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. Precisamente, la confirmación de la renuncia del representante se produjo a primera hora de ayer, luego del retorno de su esposa de una gira de trabajo. El hecho de que la esposa de Weiner no estuviera ayer al lado de él durante su humillante acto de renuncia, ha sido explicado por distintos amigos de la pareja por el hecho de que Huma se encuentra embarazada, según la versión de la que hicieron eco varios medios de prensa.
Weiner habÃa solicitado un permiso de dos semanas para someterse a tratamiento terapéutico profesional, con la esperanza de acallar las crÃticas y las voces que exigÃan su renuncia.
Pero el abandono del liderazgo demócrata y las presiones ejercidas desde la Casa Blanca, hicieron insostenible su posición en el Congreso.
Elecciones especiales
De acuerdo con los términos que dicta la ley electoral en Nueva York, será el gobernador Mario Cuomo el encargado de convocar unas elecciones especiales para decidir el nombre del sucesor o sucesora de Weiner en un distrito que, irónicamente, podrÃa desaparecer dentro de muy poco como consecuencia de un próximo proceso de reconfiguración distrital.
La polémica protagonizada por Weiner estalló a finales de mayo, cuando la foto de un hombre en calzoncillos apareció en su cuenta de Twitter con un enlace a una estudiante universitaria de 21 años en el estado de Washington.
En medio de una frenética cacerÃa mediática para conocer la identidad del hombre en calzoncillos, el congresista negó que se tratara de él y fue más allá, al asegurar que su cuenta de Twitter habÃa sufrido un ataque informático para desprestigiarlo.
Sin embargo, el castillo de naipes se derrumbó luego de que el propio Weiner decidió reconocer no sólo que él habÃa sido el protagonista de la fotografÃa enviada a la estudiante, sino que además habÃa sostenido relaciones “inapropiadas†con otras seis mujeres.
Las cosas se agravaron cuando la ex actriz de cine porno Ginger Lee desveló la semana pasada que mantuvo contactos con Weiner a través de la red y que a principios de junio él le pidió que mintiera sobre su relación.
























