Lo que sigue para los cinco seleccionados nacionales de futbol implicados por positivo de clembuterol no será nada terso.
Será cuestión de dÃas, sino es que de horas, para que se determine una sanción para cada uno de ellos, un castigo insustituible pese al convencimiento de muchos sectores de que éstos no son más que vÃctimas de una situación que se pudo haber evitado si hubiera habido más escrupolosidad al momento de determinar qué se les daba de comer en el Centro de Alto Rendimiento de la FMF.
Pero esto al dÃa de hoy no es más que un supuesto. El documento revelado ayer jueves por ESPN, en la que el encargado del laboratorio de la UCLA le da a conocer el 10 de junio pasado a la FMF el porcentaje de clembuterol en cada una de las pruebas que arrojaron positivo, inclina la balanza hacia la duda. Dicen expertos que los nanogramos identificados (muy superiores a los de la polémica muestra del ciclista español Alberto Contador), llevan a pensar que no se trata de una ingesta accidental, o sea algo que no llegó por comer un bistec contaminado, sino proveniente de algún tipo de suplemento alimenticio.
Lo curioso del caso es que quien tendrá que emitir un primer veredicto es la propia FMF, quien a través de su Comisión Disciplinaria tendrá que pronunciarse. Y esto tendrá que suceder una vez que el laboratorio de la UCLA de a conocer si la muestra B de la prueba 1 (la registrada el 21 de mayo pasado) resultó también positiva o todo lo contrario.
¿Qué van a hacer Guillermo Ochoa, Francisco Javier RodrÃguez, Édgar Dueñas, Christian Bermúdez y Antonio Naelson? ¿Van a seguir depositando su confianza en una organización que los tendrá que declarar culpables? ¿No es momento de que distancien de la FMF, se unan y asuman la defensa de su caso?
En un momento que no deberá ya de tardar, los cinco tendrán que enfrentarse a la rigidez de la Agencia Mundial Antidopaje. Y muy posiblemente tendrán que recurrir al TAS (Tribunal de Arbitraje Deportivo).
Y pasarán quizá meses para que vuelvan a jugar.

























