Todo México metió a Aldo al partido

Cuando empezó la desesperación al ver que no había tiros, remates, jugadas en el área, aunque el dominio territorial era de los mexicanos y un crecido Guatemala se daba gusto rechazando todo lo que pudiera ser de peligro.

Hacía falta un compañero al Chicharito para que ya entre dos, las dificultades para marcarlos fueran menos severas que estando sólo uno de ellos.

México muestra que las mejores acciones de gol o goles, está más hecho para dos que para uno solo. Eso, El Chepo lo olvida y la afición no lo olvida.

Los tweets comenzaron a trasladar la pregunta: ¿por qué no meten a Aldo?

Ese deseo del técnico de butaca estaba razonablemente certero. No sabemos si Guatemala tendría previsto qué pasa si al Chicharito le ponen un socio del tamaño y aptitudes de Aldo de Nigris.

Pero eso es cuestión de ellos. Para los mexicanos era urgente que entrase De Nigris.

Entró y ocasionó ese desorden defensivo de llegar lo imprevisto. ¿Quién lo marca? ¡Márcalo tú; no, tú… no, yo traigo al Chicharito! Y esa confusión se hace realidad en la primera jugada en el área. Nada elegante, pero sí del lado de México.

Tiros, rechaces, portero volando todo descompuesto, piernas estiradas, con desesperación, y un rebote le queda a De Nigris, que desvía el balón a la zona descuidada del arco.

Gol de México y como bien dijo Javier Alarcón: “Todo vuelve a la normalidad”.

A veces se ganan los goles con tiros soñados, como aquél de Guardado, pero contra los chapines era importante anotarlo a como diera lugar, pero hay que buscar y hacer jugar las piezas más adecuadas, y la de México estaba en la banca.

Fuera Guatemala. Ahora el miércoles contra Honduras, que va a estar mucho más difícil que los de la franja