“Y coincido en que debemos pedir perdón por no proteger la vida de las vÃctimas pero no por haber actuado contra los criminales que están matando a las vÃctimas, eso definitivamente es un error y en eso, Javier, sà estás equivocado”
Felipe Calderón Hinojosa, golpeando la mesa.
Se sostuvo por fin el esperado encuentro entre Felipe Calderón y el poeta Javier Sicilia. La cita se cumplió entonces, y lejos de lo que pudo pensarse, Sicilia tuvo el arrojo de reiterarle a Calderón, frente a frente, lo vana que resultaba su â€guerra inútilâ€.
Sin embargo, todo ha sido inútil. Con un dejo con incredulidad, Calderón refrendó la realidad que, después de casi 45 mil muertos, no deja lugar a dudas. Las autoridades son indiferentes ante el fallecimiento de esos pobres miles de compatriotas que ya no pueden erguirse y nunca supieron lo qué es la dignidad.
Sicilia advirtió que si Calderón no cesaba a GarcÃa Luna, significarÃa que no escuchó a la marcha, que no escucha a los millones de mexicanos representados por ella. Lo exigen porque el secretario de Seguridad Pública es conductor de la guerra fatÃdica e inútil que Calderón se empeña en ver eficaz y heroica.
El epicentro de las marchas, con tamaño nacional, tuvo lugar en la ciudad de Cuernavaca, capital del estado de Morelos, lugar donde el pasado 28 de marzo un grupo de sicarios ejecutó a siete jóvenes, entre ellos al hijo del poeta, de apenas 24 años de edad. Los cadáveres fueron encontrados dentro de un automóvil en un suburbio de Cuernavaca.
“Quiero vivir en un paÃs que dé oportunidades de trabajo y no muertos y balasâ€, era otra expresión de un joven manifestante de estas marchas de repudio a la incapacidad del gobierno, a la tolerancia del crimen, a la posible complicidad de las autoridades.
Muchas veces resulta incomprensible para muchos mexicanos o ciudadanos del mundo entender este fenómeno del agravio contra la ciudadanÃa, contra los mexicanos. Pensemos por instante en la angustia y consternación que sufren los padres de esos jóvenes, pongámonos en ese lugar un sólo instante, suplantemos por breve tiempo el cuerpo de Javier Sicilia para entender y comprender el dolor por la pérdida de un hijo.
A nadie le deseamos tal agravio y humillación. Como padre debe ser terrible ese dolor, y la reacción deberá ser ilimitada, entonces ¿cómo hacer para contenerla y actuar por los cauces de la legalidad y de la libertad de expresión y manifestación? Llorar no serÃa suficiente para calmar esa dolencia, ni tendrÃa efectos de trascendencia, serÃa ahogar el reclamo y el repudio hacia este genocida gobierno que ha permitido y fecundado la muerte de muchos mexicanos y aún sale con respuestas infantiles y mediocres.
Javier Sicilia ha propuesto a otros padres tan rotos como él: “Le pido a cada uno de los que han perdido un hijo que no ceje, que nos unamos con los grupos de solidaridad, con los amigos, con los que están luchando, para que esto no vuelva a sucederâ€.
Padres como Alejandro Martà o Isabel Miranda de Wallace, han perdido a sus hijos en esta cruenta lucha. Gracias a su poderÃo económico, han logrado poner el dedo en la llaga, del dolor inexplicable de perder un hijo. La mayorÃa de los padres, anónimos como sus hijos pobres que no alcanzaron a hacerse notorios en este mar de sangre.
Ante ese dolor Javier Sicilia expresó: “Es mi último poema. No puedo escribir más poesÃa. La poesÃa ya no existe en mÃâ€.
No puede haber mala fe en quienes exigen que las fuerzas armadas vuelvan a sus cuarteles, porque las cosas han empeorado. Mala fe es darles el paÃs por cuartel.
En mala hora Calderón ha desoÃdo nuevamente el clamor popular; pero esta vez de millones de gargantas.
Dice que lamenta que la historia lo recordará “mal†y que eso es una injusticia. Injusticia es ser ciego, no comprender que ésa no es la forma de erradicar al narco; sino de acabar con la esperanza de los mexicanos.
Originaria del DF, es Licenciada en FilosofÃa y Maestra en Comunicación Institucional, ambas por la Universidad Panamericana. Se ha desarrollado en los ámbitos de la IP y de la Administración Pública del DF. Actualmente participa al lado del periodista Miguel Ãngel Velázquez en el programa “Discrepancias†en Radio UNAM y es Consultora en PolÃtica, Medios y Comunicación. Gran admiradora de la experiencia humana y firme creyente de que por más que se asegure, ninguna persona o grupo posee la franquicia de la izquierda mexicana. [email protected] Twitter: @dinorah_pizano

























